El buceo en apnea exige contener la respiración mientras el organismo consume el oxígeno disponible. Esa práctica combina esfuerzo físico, control respiratorio y adaptación.
Un estudio en buceadores recreativos encontró que siete meses de entrenamiento se asociaron con cambios en las conexiones cerebrales, incluidas las relacionadas con la memoria.
Los cambios involucraron al hipocampo, una estructura que participa en la formación de recuerdos, y a redes que intervienen en la atención y el movimiento.
El entrenamiento en apnea modifica la conectividad cerebral
La investigación, publicada como preimpresión en bioRxiv, reunió a 37 hombres de entre 27 y 55 años para estudiar sus conexiones cerebrales y su memoria.
Diecisiete eran buceadores con experiencia recreativa que pertenecían a clubes de apnea. Los otros veinte practicaban deportes aeróbicos y mantenían una actividad física semanal.
Los buceadores siguieron un programa estandarizado de siete meses. Sus cerebros fueron examinados mediante resonancia magnética funcional antes y después de ese periodo de entrenamiento.
Esta técnica permitió estudiar la conectividad funcional: el grado en que distintas regiones cerebrales presentan una actividad coordinada durante las condiciones evaluadas por los investigadores.
El equipo examinó esa coordinación durante periodos de respiración normal y de apnea. Los participantes también realizaron pruebas para evaluar distintos aspectos de su memoria.
Los cambios alcanzaron varias redes del cerebro
Después del entrenamiento, los investigadores observaron una reorganización de redes relacionadas con el control cognitivo, la atención y el procesamiento de información sensorial y motora.
Algunas regiones frontales y parietales mostraron mayor coordinación con sistemas que procesan estímulos visuales, regulan movimientos y ayudan a identificar información relevante para el organismo.
El hipocampo presentó un patrón diferente: disminuyó su coordinación con regiones sensoriales y motoras, mientras aumentó su conexión funcional con áreas visuales y del cerebelo.
Aunque suele asociarse con el equilibrio y la coordinación del movimiento, el cerebelo también participa en procesos cognitivos mediante sus interacciones con otras estructuras cerebrales.
Los autores proponen que estos cambios podrían reflejar una adaptación al entrenamiento, que requiere controlar voluntariamente la respiración y limitar movimientos mientras disminuye el oxígeno.
Las conexiones del hipocampo se relacionaron con recuerdos
El hipocampo es especialmente sensible a la falta de oxígeno. Sin embargo, los buceadores evaluados conservaban su capacidad de memoria pese a practicar apneas repetidas.
Tras el entrenamiento, determinadas conexiones entre el hipocampo y el cerebelo estuvieron relacionadas con el desempeño en memoria episódica, que permite recordar experiencias y acontecimientos.
Esa relación destacó en tareas que exigían distinguir imágenes parecidas, una capacidad que ayuda a mantener separados recuerdos similares y reconocer sus diferencias con precisión.
Los investigadores interpretan esta organización como una posible adaptación que contribuye a conservar la memoria, mediante cambios selectivos en la coordinación entre distintas regiones cerebrales.
Entre los siguientes pasos propuestos está estudiar cuánto persisten estas adaptaciones y si también aparecen en otras capacidades cognitivas, más allá de la memoria episódica.




