El agrandamiento de próstata puede comprimir la uretra y dificultar la salida de la orina, un problema común entre los hombres a medida que envejecen.
Un estudio publicado en The Journal of Pathology identificó en tejidos humanos un tipo de células que podría contribuir a ese crecimiento, conocido como hiperplasia prostática benigna.
Estas células se concentraban en la región donde suele desarrollarse la enfermedad y mostraban actividad genética relacionada con el crecimiento y la reorganización del tejido.
El agrandamiento de próstata tiene una ubicación particular
La próstata está dividida en varias regiones. La hiperplasia prostática benigna aparece casi exclusivamente en la zona de transición, que rodea parte de la uretra.
Para investigar esa particularidad, el equipo examinó tejidos de diez pacientes operados por cáncer prostático, seleccionando áreas sin tumor de tres regiones de la glándula.
Mediante secuenciación de ARN de células individuales, analizaron casi 130 000 células y distinguieron sus características según los genes que estaban activos en cada una.
El análisis reveló un subtipo de células basales, ubicadas en la base del revestimiento glandular, especialmente abundante en la zona de transición de la próstata.
Los investigadores las denominaron células basales WIF1 positivas por la expresión destacada de ese gen, y confirmaron su ubicación mediante técnicas de identificación en tejidos.
Las células eran más abundantes en tejidos afectados
El equipo revisó datos publicados por otros investigadores y encontró el mismo subtipo celular al comparar tejidos con hiperplasia prostática benigna y tejidos prostáticos normales.
Las células WIF1 positivas eran más abundantes en las glándulas afectadas por hiperplasia, una diferencia que también observaron al examinar directamente tejidos de pacientes operados.
Además, sus características genéticas cambiaban con la enfermedad: aumentaba la actividad de genes vinculados con la multiplicación celular y la modificación del entorno del tejido.
En otro conjunto de datos, los genes asociados con estas células presentaban mayor actividad en próstatas con hiperplasia de mayor tamaño que en otras menores.
Entre los procesos identificados figuraban respuestas hormonales, formación de vasos sanguíneos y cambios en las conexiones celulares, todos relacionados con la organización del tejido prostático.
Señales celulares que podrían favorecer el crecimiento
Una de las señales estudiadas fue la neuregulina 1, una proteína que puede activar receptores en células vecinas y estimular su multiplicación y su supervivencia.
Los análisis sugirieron que las células WIF1 positivas podrían utilizar esta proteína para comunicarse con otras células del revestimiento glandular y favorecer su desarrollo local.
También expresaban VCAN, el gen que produce versicán, una proteína del material que rodea las células y participa en la organización del tejido de soporte.
Según los autores, la actividad de ese componente podría contribuir a la expansión del tejido fibroso y muscular que acompaña a la hiperplasia prostática benigna.
Para precisar esa contribución, los autores plantean estudiar qué ocurre al modificar la expresión de WIF1 o eliminar estas células en modelos experimentales de la enfermedad.




