A pesar de los miles de ensayos clínicos realizados, el Alzheimer sigue siendo una de las enfermedades neurodegenerativas más difíciles de tratar. Ahora, un grupo de investigadores de la Universidad de California en San Francisco ha logrado un avance que podría cambiar el rumbo de esta lucha.
En un estudio publicado en Cell, los científicos lograron revertir los síntomas y daños del Alzheimer en ratones utilizando dos medicamentos ya aprobados por la FDA para otros fines.
Este enfoque, que consiste en reutilizar medicamentos ya existentes, podría acelerar enormemente el desarrollo de nuevos tratamientos. Lo más impactante es que esta combinación de fármacos no solo redujo las placas de beta-amiloide y tau en el cerebro, sino que restauró la memoria de los ratones.
Y lo mejor: los medicamentos no son nuevos ni experimentales, sino fármacos usados para tratar el cáncer. ¿Podría ser este el camino hacia un tratamiento real para el Alzheimer?
Dos medicamentos que revirtieron el Alzheimer
Los investigadores analizaron millones de datos genómicos y clínicos en humanos para encontrar patrones de enfermedad en distintos tipos celulares del cerebro. Gracias a esta estrategia, identificaron dos medicamentos que corregían las alteraciones genéticas propias del Alzheimer: el letrozol y la irinotecán.
El letrozol es un inhibidor de la aromatasa, usado principalmente en el tratamiento del cáncer de mama. La irinotecán, por su parte, es un inhibidor de la topoisomerasa I, aprobado para el tratamiento de cáncer de colon y páncreas.
Lo sorprendente es que ambos mostraron reducir el riesgo de desarrollar Alzheimer en pacientes que ya los usaban, según los registros electrónicos de salud de más de 10 millones de personas.
De forma individual, cada medicamento actúa sobre diferentes tipos de células cerebrales: el letrozol sobre las neuronas, y la irinotecán sobre las células gliales, como astrocitos y microglías. Combinados, logran una corrección en red de los genes alterados en el Alzheimer.
Resultados preclínicos: restauración de la memoria
Los experimentos en ratones modificados para desarrollar Alzheimer mostraron resultados impactantes. Tras tres meses de tratamiento con ambos fármacos, los animales recuperaron tanto la memoria a corto como a largo plazo. Esto se midió mediante pruebas de laberinto que evaluaban su capacidad de recordar la ubicación de una plataforma oculta.
Además de la mejora cognitiva, los investigadores observaron reducciones significativas en las placas de beta-amiloide, en los niveles de tau fosforilada (una forma tóxica de la proteína tau), y en la inflamación cerebral causada por microglías y astrocitos. También se rescató el tamaño del hipocampo, la región del cerebro crucial para la memoria.
Los tratamientos individuales con letrozol o irinotecán también ofrecieron beneficios, pero fue la combinación la que tuvo el mayor efecto terapéutico, lo que refuerza la teoría de que el Alzheimer requiere un enfoque multifocal.
Un tratamiento basado en la reprogramación molecular
A nivel molecular, el tratamiento combinando letrozol e irinotecán revirtió los patrones de expresión génica anómalos observados en pacientes con Alzheimer. En otras palabras, los genes que estaban desregulados en las neuronas y células gliales recuperaron su expresión normal, lo que indica una reprogramación celular.
Esto fue confirmado mediante análisis de transcriptómica de núcleos individuales de células del hipocampo. Los resultados mostraron que los fármacos actuaban en múltiples tipos celulares, corrigiendo rutas biológicas asociadas a la enfermedad como la plasticidad sináptica, el metabolismo lipídico, la inflamación y la actividad eléctrica de las neuronas.
La idea es clara: no se trata solo de eliminar placas, sino de restaurar el equilibrio funcional de las redes neuronales.
Identifican tres plantas aromáticas que pueden proteger el cerebro del Alzheimer y Parkinson.
Una nueva esperanza (y muchos retos por delante)
El estudio no plantea que el Alzheimer esté curado, pero sí abre una nueva ruta terapéutica muy prometedora. Estos medicamentos reutilizados para tratar el Alzheimer demostraron revertir los efectos de la enfermedad en modelos animales, lo que marca un avance sin precedentes.
Los investigadores enfatizan que aún falta comprobar la eficacia en humanos mediante ensayos clínicos. También se deben considerar posibles efectos secundarios, ya que ambos fármacos son usados en oncología y pueden tener toxicidades asociadas.
Sin embargo, el hecho de que ambos medicamentos estén aprobados y tengan un perfil de seguridad conocido, acelera su potencial llegada a las pruebas clínicas.
- Li, Y., Pereda Serras, C., Blumenfeld, J., et al. (2025). Cell-type-directed network-correcting combination therapy for Alzheimer’s disease. Cell. DOI: 10.1016/j.cell.2025.06.035




