Los horarios de trabajo suelen marcar cuándo desayunamos o cenamos. Al llegar los días libres, esa rutina cambia y las comidas pueden adelantarse o retrasarse.
Una investigación publicada en Communications Medicine relacionó esas diferencias entre semana y fin de semana con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares en los hombres.
La asociación se mantuvo al considerar la alimentación y el sueño, lo que sugiere que la regularidad de las comidas podría influir en la salud cardiovascular.
Los horarios de comida también tienen ritmo
El equipo analizó información de 104 806 adultos del proyecto francés NutriNet-Santé, quienes registraron los alimentos y bebidas que consumían, junto con sus horarios.
Para medir los cambios, calcularon el punto medio entre la primera y la última ingesta diaria, y compararon ese horario entre semana y fin de semana.
Esta diferencia se conoce como «desfase alimentario». Describe cuánto se desplaza el horario de alimentación durante los días libres respecto de la rutina semanal.
Los participantes fueron agrupados según mantuvieran ese punto medio dentro de una hora de diferencia, lo adelantaran más de una hora o lo retrasaran.
Durante alrededor de ocho años de seguimiento, se documentaron 2368 casos de enfermedades cardiovasculares. Los diagnósticos fueron revisados por médicos y contrastados con registros sanitarios.
Las diferencias aparecieron principalmente entre los hombres
En los hombres, cada hora adicional de desfase alimentario se relacionó con un riesgo cardiovascular un 14 % mayor, independientemente de si adelantaban o retrasaban sus horarios.
Para las enfermedades coronarias, que afectan las arterias que abastecen al corazón, el aumento relativo fue del 21 % por cada hora adicional de diferencia.
También se compararon los grupos. Tanto los hombres que adelantaban sus horarios como quienes los retrasaban presentaron mayor riesgo coronario frente a quienes mantenían horarios similares.
Estas relaciones persistieron al considerar factores como tabaquismo, actividad física, peso corporal y calidad de la dieta, además de los horarios y la duración del sueño.
En las mujeres no se detectó la misma asociación. Tampoco se encontró una relación entre el desfase alimentario y las enfermedades cerebrovasculares, como el derrame cerebral.
Cómo se conecta con nuestro reloj biológico
Los autores proponen una posible explicación relacionada con los relojes internos del organismo, que coordinan durante el día procesos como el metabolismo y la actividad cardiovascular.
La hora de comer proporciona señales que ayudan a sincronizar esos relojes. Cambiarla repetidamente podría desajustar la relación entre las rutinas diarias y los ritmos biológicos.
Esos ritmos intervienen en el uso de energía y la contracción del corazón, por lo que su alteración podría contribuir a explicar la asociación encontrada.
Los investigadores plantean evaluar si mantener horarios de comida regulares durante toda la semana puede ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares, especialmente entre los hombres.




