Una fractura puede cambiar la vida de una persona mayor, dificultar sus actividades cotidianas y hacer que necesite ayuda para volver a caminar.
Con la intención de prevenirlas, muchas personas toman calcio o vitamina D. Una investigación examinó cuánto ayudan estos suplementos, administrados por separado o juntos.
Los resultados mostraron beneficios mínimos o inexistentes frente a las fracturas y las caídas, dos problemas que pueden comprometer la independencia durante el envejecimiento.
Una práctica extendida entre quienes cuidan sus huesos
El calcio y la vitamina D participan en el mantenimiento de los huesos y el funcionamiento muscular. Esa función impulsó su uso como suplementos.
Además, investigaciones anteriores habían relacionado el bajo consumo de calcio y los niveles reducidos de vitamina D con pérdida ósea, caídas y fracturas.
Para evaluar los efectos de la suplementación, investigadores de instituciones canadienses reunieron 69 ensayos clínicos con 153 902 participantes adultos. Publicaron sus resultados en The BMJ.
En esos ensayos, los participantes fueron asignados al azar a recibir suplementos, un placebo o ningún tratamiento. Así compararon cuántas personas sufrían fracturas o caídas.
La mayoría de los ensayos estudiaron personas que vivían en la comunidad, sin alto riesgo de sufrir estos problemas. Se excluyeron tratamientos farmacológicos para osteoporosis.
Qué ocurrió al comparar las fracturas registradas
Al analizar los suplementos por separado, el calcio y la vitamina D no mostraron una reducción clara de las fracturas frente a los grupos comparadores.
En el caso de la vitamina D, el riesgo estimado de sufrir alguna fractura fue idéntico en ambos grupos, alrededor del 6,5 % durante el seguimiento.
La combinación de calcio y vitamina D sí mostró una reducción pequeña. El riesgo estimado pasó del 11,3 % al 10,3 % en los ensayos correspondientes.
Esto equivale aproximadamente a una persona menos con fractura por cada cien tratadas durante el seguimiento, cuya duración variaba entre los ensayos incluidos.
Para las fracturas de cadera, la diferencia fue de tres personas menos por cada mil. Los autores consideraron estos beneficios inferiores al umbral clínicamente relevante.
Las caídas tampoco disminuyeron con los suplementos
El análisis también examinó cuántas personas se caían y el número total de caídas. Ninguna de las tres opciones produjo una reducción estadísticamente clara.
Los investigadores exploraron si los resultados cambiaban según características de los participantes o de la suplementación, sin encontrar diferencias consistentes entre los grupos analizados.
La información disponible sobre personas de alto riesgo o residentes en centros de cuidados fue más limitada para el calcio solo y la combinación.
Con estos resultados, los autores concluyen que la evidencia no respalda el uso rutinario de estos suplementos para prevenir fracturas y caídas en las poblaciones estudiadas.
Como próximos pasos, proponen investigar estrategias alimentarias, revisión de medicamentos y programas que combinen distintas intervenciones para reducir las caídas y sus consecuencias.




