El kéfir de leche se obtiene al fermentar leche con bacterias y levaduras. Además de aportar proteínas y calcio, puede facilitar la digestión de la lactosa e influir en la microbiota intestinal. El interés por sus efectos también se extiende al hígado y los riñones.
Para conocer estos efectos, varios estudios han evaluado el consumo de kéfir en personas y animales, además de analizar algunos de sus componentes por separado.
Los estudios en animales encontraron menor acumulación de grasa en el hígado y menos lesiones en los riñones. En las personas, se observaron cambios en algunos indicadores sanguíneos.
Qué encontraron al estudiar el hígado graso
Un ensayo publicado en BMC Nutrition estudió a 80 personas con hígado graso, asignadas al azar a dos grupos con diferentes intervenciones.
Ambos grupos siguieron una dieta con reducción de calorías. Uno añadió 500 mililitros diarios de kéfir durante ocho semanas; 72 participantes completaron el estudio.
Al comparar los grupos, añadir kéfir no produjo una mejora clara de las enzimas hepáticas, utilizadas para evaluar posibles lesiones en las células del hígado.
Sí se observaron diferencias favorables en colesterol HDL y masa libre de grasa, que comprende los componentes del cuerpo distintos del tejido graso.
Por otra parte, una investigación publicado en International Journal of Biological Macromolecules encontró que el kefirano, un compuesto purificado de los gránulos de kéfir, redujo la grasa hepática en ratones.
Los cambios observados en los indicadores renales
En cuanto a los riñones, un ensayo publicado en The Journal of Nutrition evaluó el consumo de kéfir en 65 adultos jóvenes sanos.
El grupo de intervención tomó 250 mililitros diarios de kéfir sin lactosa durante seis semanas. Los investigadores evaluaron parámetros sanguíneos y otros aspectos de salud.
Tras la intervención, los autores reportaron disminuciones de creatinina y ácido úrico en sangre, junto con una reducción del colesterol y los síntomas gastrointestinales.
Estos hallazgos describen cambios bioquímicos en personas sanas. El ensayo no estableció si consumir kéfir previene la enfermedad renal o la formación de cálculos.
Otro estudio vinculó un mayor consumo de alimentos con microorganismos vivos con menos antecedentes de cálculos renales, aunque no evaluó específicamente el kéfir.
Qué efectos tienen los componentes del kéfir
Entre los componentes estudiados está el kefirano, que en ratones redujo la inflamación y la resistencia a la insulina, además de modificar la microbiota intestinal.
Por su parte, otro estudio publicado en Toxicon evaluó kéfir en 20 ratas expuestas a zearalenona, una toxina producida por hongos que puede dañar los riñones.
Los animales que recibieron kéfir junto con la toxina presentaron mejor conservación del tejido renal y cambios favorables en varias defensas antioxidantes del organismo.
Sin embargo, también aumentó la creatinina en ese grupo, por lo que los cambios descritos no fueron uniformes entre los distintos indicadores renales evaluados.
La investigación también incluye un ensayo registrado con 165 pacientes con enfermedad renal crónica, diseñado para evaluar durante tres meses un suplemento de péptidos de kéfir.




