El kéfir ha ganado espacio en la alimentación por sus microorganismos vivos y sus posibles beneficios intestinales, pero su consumo requiere considerar la salud individual.
Para comprender quiénes deberían evitar el kéfir, Blood Cancer UK señala una condición concreta: la neutropenia, que reduce las células encargadas de combatir ciertas infecciones.
Sus recomendaciones aconsejan evitar esta bebida durante esa condición, salvo indicación médica, porque contiene bacterias y levaduras cuya seguridad necesita evaluarse cuando las defensas disminuyen.
Quiénes deberían evitar el kéfir y cuándo
La neutropenia consiste en tener pocos neutrófilos, un tipo de glóbulo blanco. Puede aparecer durante tratamientos contra el cáncer y aumenta la vulnerabilidad a infecciones.
Blood Cancer UK recomienda que estos pacientes eviten productos etiquetados como kéfir o probióticos, a menos que su médico o nutricionista recomiende expresamente su consumo.
La institución distingue estos productos de muchos yogures comerciales habituales, que considera compatibles con la alimentación durante la neutropenia, siempre que se manipulen de manera segura.
Durante la quimioterapia también existen recomendaciones específicas. El hospital Guy’s and St Thomas’ aconseja evitar alimentos, bebidas y suplementos con probióticos mientras se recibe tratamiento.
Estas indicaciones responden al debilitamiento inmunitario que puede acompañar al tratamiento. La decisión sobre consumir kéfir debe considerar las defensas y las recomendaciones del equipo tratante.
Por qué los microorganismos vivos requieren precaución
Las bacterias y levaduras utilizadas como probióticos suelen causar pocas molestias en personas sanas, aunque ocasionalmente pueden provocar gases u otros síntomas digestivos pasajeros.
En personas gravemente enfermas o inmunodeprimidas se han documentado infecciones asociadas con determinados probióticos, incluidas situaciones en las que los microorganismos llegaron a la sangre.
El NCCIH, organismo estadounidense dedicado a investigar la salud complementaria, advierte que el riesgo de efectos perjudiciales aumenta cuando existen enfermedades graves o defensas comprometidas.
Una alerta de la FDA también documentó infecciones invasivas en bebés prematuros hospitalizados que recibieron determinados productos probióticos, incluida una muerte registrada durante 2023.
Aquella advertencia corresponde a preparados administrados en atención neonatal. Su alcance debe distinguirse del consumo de kéfir, que no fue el producto evaluado en esa alerta.
Qué muestran los estudios sobre su consumo
La investigación clínica también permite precisar estas recomendaciones. En 2024, investigadores de Mayo Clinic estudiaron la administración de kéfir en 54 adultos en cuidados intensivos.
Los participantes tenían un aparato digestivo funcional. El estudio excluyó a quienes presentaban inmunosupresión sostenida, determinadas alteraciones intestinales, intolerancia a lácteos o alergia a la leche.
Con dosis progresivas de hasta 240 mililitros diarios, no observaron infecciones sanguíneas relacionadas con el kéfir; dos participantes tuvieron diarrea mientras también recibían laxantes.
Por otra parte, una revisión publicada en 2026 reunió 28 estudios clínicos sobre kéfir de leche, con resultados prometedores en salud intestinal y algunos indicadores metabólicos, como glucosa y colesterol.
Sin embargo, para quienes tienen neutropenia, los especialistas recomiendan evitar el kéfir salvo indicación médica. Las personas inmunocomprometidas también deben consultar con su médico antes de consumirlo.




