Millones de personas que hasta ahora no recibían estatinas podrían convertirse en candidatas bajo las nuevas recomendaciones estadounidenses para controlar el colesterol.
El cambio no se limita a modificar una cifra. También redefine cómo se calcula el riesgo de sufrir un infarto o accidente cerebrovascular.
Un estudio publicado en JAMA estima que 21,5 millones de adultos adicionales reunirían criterios para recibir estatinas como prevención primaria.
Más adultos entrarían en tratamiento preventivo
Los investigadores analizaron datos de 4.366 participantes de la encuesta NHANES, representativos de aproximadamente 154,5 millones de adultos estadounidenses entre 30 y 79 años.
Todos eran adultos sin enfermedad cardiovascular conocida, por lo que el análisis se concentró en prevenir un primer infarto, accidente cerebrovascular u otra complicación.
Al aplicar las recomendaciones de 2026, alrededor de 87,5 millones de personas quedaron clasificadas como candidatas para recibir estatinas, equivalentes al 56,6 %.
Dentro de ese grupo aparecen 21,5 millones que no habrían recibido la misma recomendación utilizando las guías anteriores publicadas en 2018.
La ampliación afecta principalmente a personas más jóvenes y con menor riesgo inmediato, pero cuya exposición prolongada al colesterol podría aumentar el peligro futuro.
El riesgo ahora se calcula durante décadas
Las nuevas recomendaciones incorporan la calculadora PREVENT para estimar la probabilidad de enfermedad cardiovascular durante los próximos 10 y 30 años.
Esto permite detectar a personas cuyo riesgo cercano parece bajo, aunque la acumulación de colesterol LDL durante décadas pueda favorecer la formación de placas arteriales.
Una persona con riesgo inferior al 3 % durante diez años podría recibir tratamiento si su probabilidad calculada a treinta años alcanza el 10 %.
La evaluación también considera diabetes, enfermedad renal crónica, antecedentes familiares, tabaquismo, presión arterial, VIH y otros factores que modifican el riesgo individual.
Además, la guía recomienda medir la lipoproteína(a) al menos una vez durante la adultez e incorporar apolipoproteína B y calcio coronario cuando existan dudas.
Ser candidato no obliga a medicarse
Cumplir los nuevos criterios no significa que cada persona deba comenzar inmediatamente una estatina. La decisión debe adaptarse a su riesgo y contexto clínico.
En pacientes con colesterol LDL muy elevado, diabetes, enfermedad renal avanzada o riesgo cardiovascular alto, la recomendación de iniciar tratamiento suele ser más firme.
Cuando existen dudas sobre el riesgo cardiovascular, una tomografía de calcio coronario puede revelar depósitos calcificados en las arterias del corazón y orientar el tratamiento.
Una puntuación elevada refuerza la conveniencia del tratamiento, mientras que un resultado de cero puede respaldar su aplazamiento en algunos pacientes cuidadosamente seleccionados.
Las estatinas reducen el colesterol y previenen eventos cardiovasculares, pero su indicación debe combinar evaluación médica, alimentación saludable, ejercicio, control de presión arterial y abandono del tabaco.




