La acumulación de ciertas formas de beta-amiloide y tau puede dañar las neuronas. Comprender cómo el cerebro elimina estas proteínas es fundamental para investigar el alzhéimer.
Investigadores de University College London identificaron una red de diminutos conductos que podría participar en la limpieza cerebral, transportando estas proteínas hacia el exterior del cerebro.
El equipo observó ese transporte en ratones vivos y encontró estructuras similares en tejido cerebral humano, donde ambas proteínas también ingresaron en los conductos identificados.
Una vía de limpieza cerebral entre vasos
Los conductos tienen alrededor de dos micrómetros de diámetro y están formados por fibroblastos reticulares, células que organizan una red de soporte alrededor del recorrido.
Esta red se extiende dentro de las paredes de pequeñas arterias y alrededor de venas, conectando regiones internas del cerebro con su superficie externa.
Desde allí, los conductos recorren las membranas que recubren el cerebro y se extienden alrededor de los nervios craneales, formando posibles rutas de salida para estas proteínas.
Para seguir el recorrido, los investigadores utilizaron proteínas marcadas con fluorescencia y microscopía especializada, lo que permitió observar su desplazamiento por los conductos en ratones.
La tau salió por trayectos asociados a pequeñas arterias y venas a velocidades similares, un resultado que cuestiona una eliminación preferente por las rutas venosas.
Cómo siguieron las proteínas vinculadas al alzhéimer
Además de introducir proteínas fluorescentes, el equipo estudió ratones modificados genéticamente que desarrollan acumulaciones de beta-amiloide, utilizados para investigar procesos relacionados con esta enfermedad.
En estos animales, encontraron beta-amiloide producida por el propio organismo dentro de los conductos, siguiendo un recorrido semejante al observado con los marcadores fluorescentes.
Esta observación permitió relacionar la red con proteínas presentes en el cerebro de los animales, ampliando los resultados obtenidos mediante la introducción de sustancias externas.
Para explorar si existían estructuras equivalentes en humanos, analizaron tejido cerebral de cinco personas operadas por glioma, un tipo de tumor del sistema nervioso.
Los fragmentos, que normalmente se descartarían durante la cirugía, se mantuvieron vivos en condiciones de laboratorio para estudiar sus conductos y su interacción con estas proteínas.
Qué encontraron al examinar el tejido humano
Tras una hora de exposición a tau y beta-amiloide fluorescentes, ambas proteínas se localizaron en conductos de las paredes arteriales y las membranas cerebrales.
Los conductos humanos tenían dimensiones similares a los de ratones. Su captación de proteínas sugiere un mecanismo compartido, cuyo funcionamiento deberá estudiarse en personas vivas.
El estudio se publicó como preimpresión en BioRxiv y aún no ha sido revisado por pares; sus resultados describen esta vía en ratones y tejido cerebral humano.
Los autores plantean que una circulación más lenta por estos conductos podría favorecer depósitos de beta-amiloide en los vasos sanguíneos, una posibilidad que requiere investigación.
El siguiente objetivo será esclarecer qué impulsa el transporte y si modificarlo permite acelerar la eliminación de proteínas, una aplicación terapéutica propuesta por los investigadores.




