La alimentación forma parte de los hábitos que acompañan el envejecimiento, y conocer sus efectos a largo plazo requiere seguir a las personas durante décadas.
Con ese propósito, investigadores analizaron datos de 64.406 adultos suecos y estimaron que mantener una dieta nórdica saludable podría reducir el riesgo de muerte.
El trabajo, publicado en The American Journal of Clinical Nutrition, evaluó un periodo de 24 años y examinó también la aparición de enfermedades hepáticas graves.
Qué alimentos forman parte de la dieta nórdica
Este patrón alimentario reúne productos tradicionales del norte de Europa, con presencia de cereales integrales, frutas, verduras, pescado graso y aceite de colza o canola.
Entre los alimentos de la dieta nórdica destacan la avena, el centeno, las manzanas, las peras, los frutos rojos y distintas variedades de col.
El pescado incluye opciones como salmón, caballa y arenque. Además, esta forma de alimentación limita las carnes rojas y los productos elaborados con carne procesada.
Para realizar el análisis, los investigadores adaptaron las cantidades de alimentos a los hábitos registrados entre los participantes, utilizando objetivos más modestos que algunas recomendaciones.
Así, evaluaron una versión ajustada de la dieta que contemplaba cambios concretos en las comidas habituales, mantenidos a lo largo de todo el seguimiento.
Cómo estudiaron la alimentación durante 24 años
Los participantes eran hombres y mujeres mayores de 45 años, sin antecedentes de cáncer ni enfermedades hepáticas crónicas al comenzar el periodo analizado por el equipo.
Sus respuestas sobre alimentación, recogidas en 1997, 2008 o 2009 y 2019, permitieron incorporar cambios en los hábitos alimentarios a lo largo del tiempo.
Con esos registros, el equipo simuló qué ocurriría si mantuvieran la dieta nórdica, siguieran las recomendaciones nutricionales nórdicas de 2023 o continuaran comiendo como acostumbraban.
Para comparar esas situaciones, consideraron también factores como tabaquismo, actividad física, consumo de alcohol, sueño y antecedentes de diabetes e hipertensión, entre otras características.
El procedimiento utilizó datos observacionales para estimar los efectos de sostener cada alimentación. Los participantes habían elegido sus comidas durante su vida cotidiana.
Qué encontraron sobre supervivencia y salud hepática
Según las estimaciones, mantener la dieta nórdica supondría alrededor de 27 muertes menos por cada 1.000 personas durante 24 años, frente a conservar los hábitos habituales.
Ese resultado corresponde a una reducción relativa cercana al 6% en el riesgo de muerte por cualquier causa durante el periodo estudiado por los investigadores.
La comparación con la alimentación basada en las recomendaciones nórdicas de 2023 también favoreció a la dieta tradicional adaptada, con una menor mortalidad estimada.
En cambio, el análisis principal no encontró una reducción clara de complicaciones hepáticas graves, que incluían cirrosis descompensada, cáncer de hígado y trasplante hepático.
Al incorporar también una reducción del consumo de alcohol, un análisis adicional sí estimó menos complicaciones hepáticas graves con la dieta nórdica durante el seguimiento.




