Trasplante de cabeza: ¿hasta dónde es capaz de llegar la medicina para salvar vidas?

¿Te apetece un poco de cirugía extrema? Entonces, ¿Qué pasa con un trasplante de cerebro? Tiene un paciente cuyo cuerpo está plagado de cáncer terminal. También hay un donante compatible en la unidad local de traumatismo craneoencefálico. Así que corta, corta; puntada, puntada – problema resuelto. ¡cerebro viejo, cuerpo nuevo!

Esta es una manera de pensar en ello. Aunque un trasplante de cerebro por el momento es imposible, sin duda no siempre será así. Lo que probablemente será factible primero no es un trasplante de cerebro sino un trasplante de cabeza.

Desde principios del siglo pasado, la perspectiva del trasplante de cabeza ha capturado la imaginación de los científicos y del público en general. Recientemente, el trasplante de cabeza ha recuperado la atención en los medios populares, ya que los neurocirujanos propusieron realizar este procedimiento en 2017. 

Trasplantes históricos.

En 1954, científicos rusos trasplantaron la cabeza y la parte superior del tórax de un cachorro a un perro más grande, creando un perro de dos cabezas. En 1965, uno de los pioneros en el campo, Robert White, superó esto trasplantando el cerebro de un perro donante en el cuello de otro, creando así brevemente un perro con dos cerebros. 

En 1970, White y sus colegas trasplantaron la cabeza de un mono al cuerpo sin cabeza de otro. El mono resultante vivió durante ocho días. No solo podía usar sus sentidos, sino que intentó morder la mano de un investigador.

En los tres casos, el cuerpo anfitrión simplemente proporcionó soporte vital para la cabeza o el cerebro trasplantado. No había conexión neurológica entre los dos, y el cerebro recién agregado no tenía control del cuerpo en ningún sentido.

Limitaciones del trasplante.

Actualmente, el factor decisivo es la médula espinal; todavía no hay forma de volver a unir una médula cortada a un cerebro. Algunos piensan que la investigación con células madre puede producir una forma de empalmar los dos.

La mayoría de las cirugías de trasplante de órganos dependen de una conexión correcta (anastomosis) entre los vasos sanguíneos, pero el caso de la médula espinal es bastante más complejo. De ella depende el movimiento de todo el cuerpo.

La médula es una red de células nerviosas llamadas neuronas, que transmiten la información hacia y desde el cerebro. Cualquier error o percance durante la cirugía podría ser irreversible, porque si las neuronas se dañan, no hay vuelta atrás.

Las células del sistema nervioso central son incapaces de regenerarse. A eso se debe que las lesiones severas de la espina dorsal suelen ser permanentes. Así que los riesgos no son pocos ni leves: el más mínimo inconveniente podría determinar un error fatal.

Consideraciones éticas.

Al problema anterior se suman los debates éticos, que cuestionan cuál sería la identidad de los trasplantados, ya que se verían afectadas su memoria, conciencia y emociones. Lo que se llama un “trasplante de identidad”. También nos encontramos con el dilema moral que conlleva el mantenimiento en vida de un cuerpo cuyo cerebro ha muerto.

Se sabe históricamente la reacción científica y pública en general al primer trasplante de riñón y corazón, fue como “jugar a ser Dios” y violar las reglas de la naturaleza. Hoy en día, nos enfrentamos a una reacción similar. 

Es cierto que, en la historia de la medicina, muchos ejemplos de ideas fueron inicialmente rechazadas y luego adoptadas, gracias a la persistencia de sus investigadores a pesar de las críticas.

Cuando llegue el día en que los trasplantes de cerebro sean prácticos, no serán realizados por científicos locos. Por el contrario, sin duda se establecerá un riguroso programa de emparejamiento para lograr que el cerebro, el cuerpo y el alma (si es que hubiera) sean lo más compatibles posible, minimizando cualquier cuestión de cambio de personalidad.

Avances actuales.

hoy en día, la literatura relevante y los avances recientes sugieren que el primer trasplante de cabeza humana podría ser factible. Esta cirugía innovadora promete un procedimiento que salvará la vida de las personas que padecen una enfermedad terminal, pero cuya cabeza y cerebro están sanos. 

Recientemente, se realizó con éxito la primera anastomosis cefalosomática en un modelo humano, lo que confirma la factibilidad quirúrgica del procedimiento, pero aún no el resultado real. 

El escepticismo y varias consideraciones, incluidas cuestiones quirúrgicas, éticas y psicosociales han surgido en la comunidad científica ya que este procedimiento imaginario parece ser más factible que nunca.

En la actualidad se siguen realizando experimentos de este tipo, en modelos preclínicos, e incluso con cadáveres humanos. Esto es muy controvertido dentro de la comunidad científica, tanto por quienes lo consideran una pérdida de tiempo, como por quienes lo ven como una aberración ética. ¿Y tú qué opinas?

Referencias:
1. Gkasdaris, Grigorios, and Theodossios Birbilis. «First Human Head Transplantation: Surgically Challenging, Ethically Controversial and Historically Tempting – an Experimental Endeavor or a Scientific Landmark?». Maedica, March 2019.
2. Nayán Lamba, Daniel Holsgrove and marike l broekman. «The history of head transplantation: a review». Acta Neurochirurgica, 14 October 2016.

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