Si las bacterias llegaran a tu cerebro, podrías morir. Afortunadamente, el 99 % nunca lo logra gracias a una capa llamada barrera hematoencefálica (BHE). La barrera hematoencefálica (BHE) es una capa de células muy unidas que recubre los vasos sanguíneos del cerebro y actúa como filtro biológico.
Su función principal es bloquear sustancias tóxicas, bacterias y virus que circulan en la sangre, impidiendo que accedan al tejido cerebral. Sin embargo, permite el paso de moléculas esenciales como glucosa, oxígeno, agua y algunos nutrientes que el cerebro necesita para funcionar.
¿Cómo funciona esta barrera protectora?
Las células que forman la BHE son células endoteliales. Están tan unidas que casi ninguna sustancia puede filtrarse sin ayuda. Solo las moléculas pequeñas y liposolubles logran atravesarla fácilmente. Las moléculas grandes o hidrosolubles requieren transportadores específicos.
Este sistema altamente selectivo garantiza un ambiente estable y seguro dentro del cerebro, aislándolo de posibles amenazas externas. Sustancias que pueden cruzarla (con o sin ayuda):
- Alcohol
- Cafeína
- Anestésicos
- Medicamentos para epilepsia o ansiedad
- Antidepresivos y antipsicóticos
- Antiinflamatorios como el ibuprofeno
¿Qué no puede atravesarla?
En condiciones normales, la BHE impide el paso de:
- Bacterias y virus
- Toxinas ambientales
- Sustancias químicas dañinas
- La mayoría de los medicamentos convencionales
Por eso, tratar enfermedades cerebrales es complicado: más del 95 % de los fármacos no logran atravesar la barrera.
¿Qué pasa si se debilita?
Cuando la BHE se daña, pierde su capacidad de protección. Patógenos y toxinas pueden entrar al cerebro y provocar inflamación o enfermedades graves.
Afecciones agudas que la debilitan:
- Meningitis y encefalitis
- Traumatismo craneoencefálico
- Accidente cerebrovascular
- Hipoxia (falta de oxígeno)
- Convulsiones severas
Enfermedades crónicas que la alteran:
- Alzheimer
- Parkinson
- Esclerosis múltiple
- Diabetes tipo 2
- Hipertensión arterial
- Colesterol alto
Estas condiciones deterioran la estructura de la barrera, aumentando el riesgo de daño cerebral progresivo.
Cómo se investiga la barrera hematoencefálica
Investigadores usan microscopía electrónica para observar su estructura. También emplean algoritmos para predecir qué sustancias podrían atravesarla. Según estudios recientes, ya se han identificado unas 5000 moléculas con capacidad potencial para cruzar la BHE.
El término “barrera hematoencefálica” fue acuñado en 1921 por Lina Shtern, pionera en el estudio de esta estructura protectora del sistema nervioso.
Cómo se intenta cruzar la barrera para tratar enfermedades
Para tratar enfermedades neurológicas como el Alzheimer o los tumores cerebrales, los científicos buscan formas de cruzar la barrera sin dañarla. Estrategias actuales:
- Caballo de Troya: Consiste en unir el medicamento con una molécula que sí logra atravesar la barrera. Así, se engaña al sistema.
- Anticuerpos específicos: Se diseñan para unirse a receptores en la BHE y permitir el paso de medicamentos asociados.
- Virus modificados: Se utilizan como vehículos para introducir terapias génicas directamente en las neuronas del cerebro.
- Ultrasonido focalizado: Puede abrir temporalmente la BHE de forma segura, permitiendo el ingreso de fármacos terapéuticos.
Un ejemplo es el uso de levodopa, que atraviesa la BHE y se convierte en dopamina, aliviando los síntomas del Parkinson.
¿Cómo cuidar tu barrera hematoencefálica?
No existe una medicina específica para proteger esta barrera, pero puedes cuidarla indirectamente adoptando hábitos saludables. Recomendaciones:
- Mantén un peso saludable: Evita enfermedades circulatorias que dañen la barrera, como diabetes o hipertensión.
- Controla tus enfermedades crónicas: Usa los medicamentos recetados para mantener la presión, azúcar y colesterol bajo control.
- Evita infecciones sin tratar: Pueden extenderse al cerebro y romper la barrera.
- Protege tu cabeza: Usa casco o cinturón de seguridad para prevenir lesiones cerebrales.
- Sigue una dieta equilibrada: Favorece la salud vascular y disminuye la inflamación.
¿Qué desafíos científicos quedan por resolver?
Aunque se ha avanzado mucho, aún quedan muchas preguntas sobre el funcionamiento completo de la BHE y su papel en diversas enfermedades. El objetivo a largo plazo es lograr que solo las sustancias dañinas queden fuera, pero que los tratamientos puedan entrar sin obstáculos.
Nuevas investigaciones están explorando biomarcadores en el líquido cefalorraquídeo para diagnosticar trastornos cerebrales en etapas tempranas. También se evalúa el uso de ultrasonido guiado por resonancia magnética para facilitar el paso selectivo de fármacos terapéuticos.
Conclusión: una barrera que salva vidas, pero también complica tratamientos
La barrera hematoencefálica es esencial para la supervivencia. Sin ella, los patógenos invadirían el cerebro fácilmente y pondrían en riesgo tu vida. Sin embargo, esta muralla natural también representa un obstáculo para curar enfermedades neurológicas, ya que bloquea la mayoría de los tratamientos disponibles.
Comprender su funcionamiento permitirá diseñar terapias más eficaces y seguras para enfermedades cerebrales complejas. La ciencia aún tiene mucho por descubrir.
- Pascual, J. M., González-Llanos, F., Prieto, R., Cerdán, S., & Roda, J. M. (2004). La barrera hematoencefálica: Desarrollo de una estructura que permite la heterogeneidad funcional del sistema nervioso central.
- Cleveland Clinic. (2024). The blood-brain barrier: Out with the bad, in with the good.
