Por primera vez, un equipo de investigadores ha desarrollado hologramas tridimensionales que pueden tocarse, manipularse y sentirse como objetos reales. Este avance fue logrado por científicos de la Universidad Pública de Navarra, en España, y marca un hito en el desarrollo de tecnologías interactivas que ya no necesitan gafas o auriculares de realidad virtual.
El trabajo fue publicado en una plataforma de acceso abierto llamado Proceedings of the 2025 CHI Conference on Human Factors in Computing Systems, Este desarrollo podría transformar la educación, el diseño, el entretenimiento y muchos otros campos.
¿Qué es una pantalla volumétrica?
Una pantalla volumétrica crea gráficos en tres dimensiones proyectando miles de imágenes por segundo sobre una superficie en movimiento. Así se forma una figura flotante que puede observarse desde varios ángulos.
Hasta ahora, estas superficies eran rígidas y no permitían tocar las imágenes sin dañar la pantalla o sin que el usuario se lastimara. FlexiVol rompe esa limitación al usar una superficie elástica que sí puede tocarse sin riesgo.
Un material flexible y seguro para tocar
Los investigadores exploraron diferentes materiales difusores —superficies que dispersan la luz para formar imágenes visibles— hasta encontrar uno que fuera flexible, seguro al tacto y compatible con los proyectores.
Esta membrana elástica vibra a alta velocidad mientras proyectores lanzan imágenes sincronizadas, generando una ilusión 3D visible desde diferentes perspectivas. Lo novedoso es que ahora el usuario puede introducir la mano dentro del volumen proyectado sin romper la imagen ni dañar la pantalla. Algunas características del sistema FlexiVol:
- Utiliza materiales blandos y elásticos que no causan daños.
- La imagen proyectada se corrige en tiempo real si la superficie se deforma.
- No requiere gafas especiales ni cascos de realidad virtual.
- Permite gestos naturales como pellizcar, girar, empujar o levantar objetos.
Tecnología que responde al movimiento humano
Uno de los mayores desafíos fue evitar que las imágenes se deformaran al tocar el difusor elástico. Para solucionarlo, los autores desarrollaron un sistema de corrección de distorsión que ajusta la imagen en tiempo real según el movimiento de la superficie.
Esto significa que cuando el usuario empuja o deforma el material con sus dedos, la imagen proyectada se adapta instantáneamente para seguir pareciendo real. Así se logra una experiencia mucho más natural y envolvente.
Experimentos con usuarios y resultados positivos
El equipo realizó pruebas con participantes que debían completar tareas como seleccionar objetos, colocarlos en el lugar correcto o seguir trayectorias en el aire. Compararon la experiencia usando interacción directa (con las manos) contra una interfaz indirecta (como un ratón 3D).
Los resultados fueron claros: las personas completaron las tareas más rápido y con mayor precisión cuando interactuaban directamente con sus manos sobre el holograma. También reportaron una experiencia más agradable y comprensible. Las tareas evaluadas incluyeron:
- Seleccionar y agarrar objetos 3D.
- Mover y ensamblar piezas en el aire.
- Seguir trayectorias dentro del espacio holográfico.
Aplicaciones futuras para la educación y más
Los autores destacan varias aplicaciones potenciales de esta tecnología. En educación, por ejemplo, los estudiantes podrían explorar modelos tridimensionales de órganos, células, motores o estructuras arquitectónicas simplemente con sus manos, sin riesgo ni necesidad de dispositivos caros.
También, en museos, los visitantes podrían interactuar con versiones flotantes de artefactos históricos sin tocarlos físicamente. Medicina, los cirujanos podrían practicar procedimientos usando representaciones realistas de órganos flotantes. En diseño, los equipos podrían trabajar colaborativamente sobre un modelo 3D sin gafas ni pantallas.
¿Qué falta para que llegue al mercado?
Aunque el sistema FlexiVol representa un gran avance, todavía enfrenta algunos desafíos antes de su adopción masiva:
- Aumentar el tamaño de las pantallas sin perder calidad.
- Mejorar el nivel de detalle de las imágenes.
- Reducir el costo de producción para hacerlo accesible al público.
Las grandes empresas tecnológicas también están explorando pantallas holográficas, lo que indica que estos desarrollos podrían incorporarse en dispositivos comerciales dentro de unos años.
Un paso más cerca de los hologramas del futuro
La idea de hologramas que pueden tocarse ha sido durante décadas una fantasía de la ciencia ficción. Hoy, gracias al trabajo de Elodie Bouzbib, Iosune Sarasate, Unai y otros investigadores de la Universidad Pública de Navarra, esa visión está más cerca que nunca de hacerse realidad.
Este avance no solo mejora la interacción con objetos digitales, sino que abre la puerta a una nueva forma de comunicación, trabajo colaborativo, aprendizaje y juego. Si se superan las limitaciones técnicas actuales. Podríamos ver hologramas tocables en salones de clase, salas de reuniones, quirófanos y hogares.
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Conclusión: el futuro ya se puede tocar
La tecnología FlexiVol representa un cambio radical en cómo nos relacionamos con imágenes tridimensionales. Al permitir tocar y manipular hologramas, se rompe una barrera histórica entre el mundo digital y el físico.
Aunque aún queda camino por recorrer, este es un gran paso hacia un futuro donde los hologramas no solo se vean, sino también se sientan. FlexiVol no es solo una pantalla: es una ventana tangible al mundo digital.
- Bouzbib, E., Sarasate, I., Fernández, U. J., Fernández, I., Lopez-Amo, M., Ezcurdia, I., & Marzo, A. (2025). FlexiVol: A Volumetric Display with an Elastic Diffuser to Enable Reach-Through Interaction. Proceedings of the 2025 CHI Conference on Human Factors in Computing Systems, 1-16.




