Dos personas pueden observar exactamente el mismo paisaje y no estar viendo los mismos colores. Algunas distinguen tonalidades completamente invisibles para los demás.
La diferencia podría encontrarse dentro de sus ojos: ciertas mujeres poseen una variación genética capaz de proporcionarles un cuarto tipo de receptor cromático.
Esta condición se conoce como tetracromatismo. Aunque muchas podrían tener el potencial genético, solo unas pocas parecen aprovecharlo para experimentar una visión extraordinariamente detallada.
Un cuarto cono puede cambiar los colores
La mayoría de las personas posee tres tipos de conos, células de la retina sensibles a diferentes zonas del espectro visible: corta, media y larga.
El cerebro compara las señales enviadas por estos receptores y construye los colores. Por eso nuestra visión normal recibe el nombre de tricromática.
Sin embargo, ciertas variaciones en los genes de las opsinas, proteínas que permiten captar la luz, podrían originar un cuarto tipo de cono.
Como estos genes se encuentran en el cromosoma X, el potencial tetracromático aparece principalmente en mujeres que heredan dos variantes genéticas diferentes.
Aun así, tener cuatro tipos de conos constituye tetracromatismo retiniano. Para aprovechar esa información adicional, el cerebro también debe aprender a procesarla eficazmente.
La evidencia apareció en una sola mujer
Una investigación de la Universidad de Newcastle examinó a mujeres portadoras de variantes relacionadas con formas hereditarias de alteración en la visión cromática.
Los científicos utilizaron pruebas de discriminación visual, comparaciones de luces y análisis genéticos para determinar si alguna participante procesaba cuatro señales cromáticas independientes.
Entre 24 portadoras obligadas de deuteranomalía, solo una distinguió consistentemente combinaciones de luz que parecían idénticas para quienes tenían visión tricromática normal.
Sus resultados fueron compatibles con tetracromatismo funcional: no solo poseía cuatro fotopigmentos separados, sino que podía utilizar esa información para diferenciar estímulos.
El hallazgo mostró que el potencial genético puede ser relativamente frecuente, pero la capacidad funcional de percibir una dimensión cromática adicional parece mucho más rara.
La artista que entrenó su visión cromática
En Concetta Antico, los análisis identificaron una variante en el gen de la opsina sensible a longitudes de onda largas, relacionada con colores rojizos.
Las pruebas psicofísicas también encontraron respuestas de brillo diferentes a las observadas en mujeres tricromáticas, especialmente ante estímulos con componentes rojos y azulados.
Los investigadores propusieron que su experiencia como pintora pudo ayudarla a aprovechar esas señales. Antico lleva décadas observando, comparando y mezclando colores diariamente.
Sin embargo, ninguna pantalla convencional puede reproducir lo que percibiría una persona tetracrómata, porque sus imágenes se construyen únicamente mediante canales rojo, verde y azul.
Por ello, las pruebas de internet no pueden identificar esta capacidad. La evaluación más confiable combina análisis genéticos con experimentos visuales realizados en laboratorio.
- Jordan, G., Deeb, S. S., Bosten, J. M., et al. (2010). The dimensionality of color vision in carriers of anomalous trichromacy. Journal of Vision. DOI: 10.1167/10.8.12
- Jameson, K. A., Highnote, S. M., & Wasserman, L. M. (2001). Richer color experience in observers with multiple photopigment opsin genes. Psychonomic Bulletin & Review. DOI: 10.3758/BF03196159
- Jameson, K. A., & Winkler, A. D. (2014). Preliminary research report on the results of Concetta Antico’s psychophysical color vision testing and its relation to her photopigment opsin genotype. University of California, Irvine. [/expand]




