Dos personas con la misma edad no tienen el mismo estado de salud. Los años cumplidos no cuentan toda la historia de cómo envejece su cuerpo.
Para explorar esas diferencias, investigadores de la Universidad Nacional de Seúl utilizaron inteligencia artificial para estimar la edad de la retina mediante fotografías del interior del ojo.
El estudio, publicado en GeroScience, encontró que la diabetes y el tabaquismo estaban asociados con retinas de apariencia más envejecida, aportando pistas sobre su relación con la salud.
La retina muestra cambios relacionados con la edad
La retina es una capa de tejido ubicada al fondo del ojo que capta la luz y permite enviar información visual hacia el cerebro.
Sus pequeños vasos sanguíneos y su tejido nervioso pueden observarse mediante fotografías. Estas imágenes permiten estudiar características relacionadas con el envejecimiento sin extraer muestras.
Con los años, los vasos de la retina pueden estrecharse y perder densidad. Estos cambios guardan relación con el envejecimiento vascular en otras partes del organismo.
El equipo entrenó su sistema con 29 530 imágenes de 7535 participantes, incluyendo ojos sanos y ojos con enfermedades para reconocer patrones asociados con la edad.
Después comparó la edad estimada de la retina con la edad real de cada persona. Una diferencia positiva indicaba una retina de apariencia más envejecida.
La diabetes destacó entre las diferencias encontradas
En un grupo independiente de 5606 participantes, los investigadores analizaron cómo se relacionaba esa diferencia de edad con hábitos, condiciones sociales y enfermedades diagnosticadas.
La diabetes se asoció con una diferencia adicional de aproximadamente 2,5 años frente a personas sin diabetes, después de considerar la edad y el sexo.
Esta relación persistió al considerar otros factores, como el peso corporal, el tabaquismo y el consumo de alcohol, y apareció entre quienes tomaban medicamentos y quienes no.
Los autores señalan que el exceso prolongado de azúcar en la sangre puede acelerar el envejecimiento de los pequeños vasos, una posible explicación del vínculo observado.
Por su parte, fumadores y exfumadores presentaron diferencias cercanas a medio año frente a quienes nunca fumaron. La hipertensión y los lípidos elevados no mostraron asociaciones significativas.
Una fotografía que podría complementar los chequeos
Las fotografías del fondo del ojo ya forman parte de las revisiones médicas. El equipo propone aprovecharlas para estudiar también aspectos de la salud general.
Una posible aplicación sería identificar a personas que podrían beneficiarse de una evaluación adicional, a partir de las diferencias entre su edad y la estimada.
La investigación también examinó imágenes de 1810 participantes para explorar la relación entre la edad estimada de la retina y distintas enfermedades de los ojos.
Encontró diferencias asociadas con las cataratas y la degeneración macular, una enfermedad que afecta la zona de la retina encargada de la visión central.
Los investigadores plantean evaluar si tomar estas fotografías periódicamente permite seguir los cambios de cada persona y conocer cómo se relacionan con su salud.




