Durante siglos, los gatos han sido vistos como animales misteriosos, independientes y, en muchos casos, difíciles de interpretar. Aunque los perros han recibido mayor atención científica por su capacidad de comprender instrucciones humanas, los gatos han permanecido en un segundo plano. Sin embargo, investigaciones recientes comienzan a revelar un panorama distinto y sorprendente.
Los hallazgos sugieren que los gatos entienden el lenguaje humano de formas más complejas de lo que se pensaba. No solo son capaces de distinguir la voz de sus dueños, sino que también pueden asociar sonidos con imágenes y reconocer nombres. Esta habilidad apunta a una capacidad cognitiva más avanzada de lo imaginado.
Un estudio publicado en Scientific Reports, demostró que los gatos pueden formar asociaciones rápidas entre palabras humanas y objetos visuales. Esto los acerca a lo que en psicología del desarrollo se conoce como la formación temprana de vínculos entre palabras y objetos, similar al proceso observado en bebés humanos.
Los gatos pueden entender palabras humanas
En el estudio, investigadores japoneses evaluaron si los gatos podían formar asociaciones entre sonidos y estímulos visuales. Para ello, expusieron a 31 gatos a combinaciones de palabras humanas sin sentido con imágenes simples. Tras varias repeticiones, los científicos alteraron las combinaciones para observar si los felinos notaban el cambio.
Los resultados mostraron que los gatos miraban más tiempo las pantallas cuando la combinación cambiaba, lo que indica que habían creado un vínculo mental entre palabra e imagen. Esto revela que los gatos entienden palabras humanas en un nivel básico, relacionando sonidos con referentes del entorno.
Este hallazgo es importante porque sugiere que los gatos poseen un tipo de aprendizaje asociativo rápido. Con apenas unos segundos de exposición, lograban establecer conexiones, algo que en bebés humanos requiere más tiempo. La rapidez del aprendizaje felino plantea nuevas preguntas sobre su desarrollo cognitivo.
Asociación entre voz humana y objetos
Los investigadores también quisieron comprobar si esta habilidad era específica de la voz humana o si podía extenderse a otros sonidos. Para ello, realizaron un segundo experimento con 34 gatos, utilizando ruidos electrónicos en lugar de palabras. Aunque los animales mostraron cierta atención, los resultados fueron menos consistentes que con la voz humana.
Esto sugiere que los gatos son más propensos a crear asociaciones cuando el estímulo proviene de la voz humana. En otras palabras, no solo distinguen sonidos, sino que parecen tener una predisposición especial para procesar el lenguaje humano. Esta sensibilidad podría haber evolucionado gracias a su convivencia prolongada con las personas.
El estudio confirma que los gatos entienden el lenguaje humano en un nivel perceptivo y asociativo. Reconocen la voz de sus dueños, diferencian su nombre de otras palabras y ahora sabemos que pueden unir palabras nuevas con imágenes de manera rápida.
Un paralelismo con el aprendizaje infantil
El diseño experimental se inspiró en estudios sobre bebés de entre 8 y 14 meses, quienes aprenden a asociar palabras con objetos a través de la repetición. En los gatos, este aprendizaje ocurrió con menos exposición, lo que sorprendió a los investigadores.
De acuerdo al estudio, los gatos alcanzaron la habituación tras solo cuatro repeticiones, lo que indica un aprendizaje veloz. En contraste, los bebés humanos necesitan al menos 16 a 20 repeticiones para consolidar la misma asociación. Este contraste sugiere que los gatos podrían tener un mecanismo eficiente para captar relaciones entre estímulos.
El hallazgo abre una nueva línea de investigación sobre cómo la domesticación y la convivencia con humanos han moldeado la cognición felina. La capacidad de los gatos para procesar señales lingüísticas humanas parece haber surgido de manera paralela al aprendizaje temprano en niños.
La convivencia con humanos como factor decisivo
A diferencia de los perros, criados selectivamente para trabajar junto al hombre, los gatos se domesticaron a través de un proceso de autodomesticación. Esta historia particular plantea preguntas sobre cómo desarrollaron habilidades sociales y cognitivas que hoy los acercan más a sus cuidadores.
El estudio indica que, a pesar de su reputación de independientes, los gatos han desarrollado formas sutiles de comunicación con los humanos. Desde reconocer su nombre hasta interpretar expresiones faciales y vocales, su capacidad va más allá de lo que se creía. Esta plasticidad cognitiva podría ser resultado de siglos de interacción constante con las personas.
De hecho, los gatos entienden palabras humanas sin necesidad de entrenamiento intensivo. Aprenden de manera implícita, observando y escuchando a diario a quienes los rodean. Este aprendizaje incidental es similar al de los niños pequeños, quienes adquieren vocabulario sin instrucción formal.
Conclusión
En definitiva, los gatos entienden el lenguaje humano en un nivel más profundo de lo que pensábamos. Pueden formar asociaciones rápidas entre palabras y objetos, reconocer voces y responder a su nombre. Su capacidad cognitiva refleja un proceso de adaptación a la convivencia con las personas.
El estudio abre un nuevo capítulo en la investigación sobre la inteligencia felina. Más allá de la curiosidad científica, estos hallazgos fortalecen el vínculo entre humanos y gatos, mostrándonos que nuestra comunicación con ellos va mucho más allá de simples maullidos y ronroneos.
- Takagi, S., Koyasu, H., Nagasawa, M., & Kikusui, T. (2024). Rapid formation of picture-word association in cats. Scientific Reports. DOI: 10.1038/s41598-024-74006-2




