Los científicos muestran cómo es la soledad en el cerebro.

Un nuevo y convincente estudio que examina los escáneres cerebrales de miles de adultos mayores sugiere que las personas que se identifican a sí mismas como solitarias pueden mostrar una firma neuronal inesperadamente única.

La investigación descubrió que las personas solitarias presentan mayores volúmenes de materia gris y una estructura de materia blanca distinta, además de una mayor conectividad funcional en regiones del cerebro dedicadas a tareas como soñar despierto, recordar e imaginar.

El estudio, dirigido por neurocientíficos de la Universidad McGill, evaluó los datos de las imágenes por resonancia magnética (IRM), la genética y las autoevaluaciones psicológicas de unos 40.000 sujetos inscritos en el recurso de investigación Biobank del Reino Unido.

En lugar de analizar una sola modalidad de imagen cerebral, los investigadores adoptaron un enfoque multimodal de la investigación, tratando de comprender la composición de la materia gris y blanca y cómo se comunican las distintas regiones del cerebro.

Los investigadores descubrieron varias diferencias en los cerebros de las personas solitarias. Estas manifestaciones cerebrales se centraban en lo que se denomina la red por defecto: un conjunto de regiones cerebrales implicadas en pensamientos internos como recordar, planificar el futuro, imaginar y pensar en los demás.

Los investigadores descubrieron que las redes por defecto de las personas solitarias estaban más conectadas y, sorprendentemente, su volumen de materia gris en las regiones de la red por defecto era mayor.

La soledad también se correlacionaba con diferencias en el fórnix: un haz de fibras nerviosas que transporta las señales del hipocampo a la red por defecto. En las personas solitarias, la estructura de este tramo de fibras estaba mejor conservada.

Utilizamos la red por defecto cuando recordamos el pasado, imaginamos el futuro o pensamos en un presente hipotético. El hecho de que la estructura y la función de esta red se asocien positivamente con la soledad puede deberse a que las personas solitarias son más propensas a utilizar la imaginación, los recuerdos del pasado o las esperanzas en el futuro para superar su aislamiento social.

La soledad se reconoce cada vez más como un importante problema de salud, y estudios anteriores han demostrado que las personas mayores que experimentan soledad tienen un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia.

Por lo tanto, entender cómo se manifiesta la soledad en el cerebro podría ser clave para prevenir enfermedades neurológicas y desarrollar mejores tratamientos.

Referencia: Spreng, R.N., Dimas, E., Mwilambwe-Tshilobo, L. et al. «The default network of the human brain is associated with perceived social isolation». Nature Communications, 15 December 2020.

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