Las tomografías computarizadas (CT) se han convertido en una herramienta indispensable de la medicina moderna. Su capacidad para generar imágenes detalladas de órganos internos ha permitido diagnósticos más precisos y rápidos. Sin embargo, esta tecnología no está exenta de riesgos para la salud.
Aunque los beneficios diagnósticos son indiscutibles, la exposición a radiación ionizante que produce cada exploración plantea una preocupación creciente. La evidencia científica demuestra que la radiación emitida en las tomografías puede dañar el ADN y aumentar el riesgo de cáncer a lo largo de la vida.
Un estudio reciente publicado en JAMA Internal Medicine proyecta cifras alarmantes. Solo en 2023, se realizaron 93 millones de tomografías en Estados Unidos, lo que podría traducirse en más de 100,000 casos adicionales de cáncer en el futuro. Estas cifras obligan a reflexionar sobre el uso responsable de esta herramienta.
¿Qué es una tomografía computarizada?
Una tomografía computarizada es una técnica de imagen que utiliza rayos X en combinación con computadoras para crear imágenes detalladas del interior del cuerpo. A diferencia de una radiografía simple, las tomografías generan cortes transversales que permiten visualizar órganos, huesos y tejidos con gran precisión.
Gracias a su alta resolución, se utilizan para detectar fracturas, hemorragias internas, tumores y enfermedades complejas. En emergencias, puede salvar vidas al ofrecer información inmediata y precisa. Sin embargo, la potencia de esta herramienta conlleva un costo: la exposición a niveles más altos de radiación.
Cada exploración emite radiación ionizante, la cual puede alterar las células del organismo. Si bien el cuerpo cuenta con mecanismos de reparación, una exposición repetida o innecesaria aumenta la posibilidad de mutaciones que, con el tiempo, podrían originar un cáncer.
Riesgo de cáncer por tomografías computarizadas
El estudio publicado en JAMA Internal Medicine revela que el riesgo de cáncer por tomografías computarizadas es más alto de lo que se pensaba. En 2023, se estimó que estas exploraciones podrían provocar alrededor de 103,000 casos de cáncer a lo largo de la vida de los pacientes expuestos.
El riesgo no es uniforme en todas las personas. Los niños, debido a que sus células se dividen con mayor rapidez y tienen más años de vida por delante, son especialmente vulnerables. En este grupo, la probabilidad de desarrollar cáncer después de una exposición es mayor que en adultos.
En adultos, aunque el riesgo individual por cada exploración es menor, el volumen de estudios realizados genera un impacto poblacional significativo. Los investigadores estiman que, si se mantienen las prácticas actuales, hasta un 5% de los nuevos casos de cáncer anuales en Estados Unidos podrían estar relacionados con tomografías.
Tipos de cáncer más asociados
El análisis identificó qué tipos de cáncer son más comunes tras la exposición frecuente a tomografías. En adultos, los casos predominantes fueron de pulmón, colon y leucemia. En mujeres, el cáncer de mama también mostró una presencia destacada. En niños, los diagnósticos más frecuentes fueron cáncer de tiroides, pulmón y cerebro.
Esto ocurre porque la radiación no afecta a todos los órganos por igual. Los tejidos con células en división rápida, como médula ósea y tiroides, son más sensibles al daño. Además, la región del cuerpo examinada influye: las tomografías de abdomen y pelvis fueron responsables de casi el 40% de los cánceres proyectados.
Las tomografías computarizadas pueden causan cáncer
Los hallazgos son contundentes. Los investigadores calcularon que los escáneres de abdomen y pelvis generaron la mayor proporción de futuros cánceres, seguidos de los estudios de tórax y columna. En los niños, las exploraciones de cabeza fueron las más riesgosas.
Los resultados muestran que no se trata de un riesgo hipotético, sino de un problema real y cuantificable. Si bien el riesgo individual por exploración puede parecer bajo, la magnitud del uso de estas pruebas en la población convierte el tema en un problema de salud pública.
Cómo reducir los riesgos
Los especialistas subrayan que las tomografías deben realizarse solo cuando sean médicamente necesarias. Esto implica evitar exploraciones duplicadas, exámenes de rutina sin justificación y estudios en los que otras técnicas de imagen, como la resonancia magnética o la ecografía, podrían ser suficientes.
La optimización de la dosis es otra estrategia fundamental. Los equipos modernos permiten ajustar los parámetros para reducir la radiación sin comprometer la calidad de la imagen. Además, limitar el uso de exploraciones multipfase, que exponen al paciente a varias rondas de rayos X en un solo estudio, puede disminuir considerablemente la dosis acumulada.
La educación tanto de médicos como de pacientes es clave. Los profesionales deben discutir los beneficios y riesgos con sus pacientes, promoviendo decisiones informadas. Por su parte, los pacientes deben sentirse con la confianza de preguntar si la tomografía es realmente necesaria.
Comparación con otros factores de riesgo
Los investigadores compararon el impacto de las tomografías con otros factores conocidos que aumentan el riesgo de cáncer. Sorprendentemente, si las tendencias actuales continúan, los cánceres inducidos por tomografías podrían representar una proporción similar a la atribuida al consumo de alcohol o a la obesidad.
Esto coloca a las tomografías en un lugar inesperado en la lista de factores de riesgo. Aunque su uso tiene justificaciones clínicas claras, es indispensable reconocer que, como toda herramienta poderosa, requiere prudencia y control.
¿Cuál es la diferencia entre rayos X, TAC y resonancia magnética?
Conclusión
Las tomografías computarizadas son un recurso invaluable en la medicina moderna, pero su uso frecuente puede traer consecuencias graves a largo plazo. El presente estudio proyecta más de 100,000 casos futuros de cáncer derivados de estas exploraciones solo en un año en Estados Unidos.
Frente a esta realidad, el mensaje es claro: las tomografías deben usarse con responsabilidad. Reducir la exposición innecesaria, optimizar las dosis y priorizar alternativas más seguras son pasos esenciales para proteger la salud pública.
- Smith-Bindman, R., Chu, P. W., et al. (2025). Projected Lifetime Cancer Risks From Current Computed Tomography Imaging. JAMA Internal Medicine. DOI: 10.1001/jamainternmed.2025.0505
