La ansiedad es uno de los problemas de salud mental más frecuentes, afecta a millones de personas en todo el planeta. Generalmente, solemos relacionarla con experiencias de vida, preocupaciones cotidianas o momentos de tensión en la edad adulta. Sin embargo, la ciencia comienza a mirar más atrás.
Hoy sabemos que los primeros pasos de la ansiedad pueden darse incluso antes del nacimiento. Un embarazo lleno de preocupaciones, estrés o infecciones no solo impacta en la salud de la madre. También puede dejar marcas profundas en el cerebro del bebé en desarrollo.
Según un estudio reciente publicado en Cell Reports, el estrés durante el embarazo puede alterar la forma en que funcionan ciertas neuronas del hipocampo, una región clave para manejar las emociones. Estas alteraciones predisponen al hijo a sentir más miedo y ansiedad en diferentes etapas de su vida.
Estrés en el embarazo y riesgo de ansiedad
El embarazo es una etapa delicada para el desarrollo del cerebro fetal. Factores como infecciones, dieta deficiente o altos niveles de estrés materno pueden alterar este proceso. De acuerdo con el estudio en Cell Reports, estas condiciones generan cambios en la metilación del ADN, una modificación epigenética que regula la actividad de los genes.
En experimentos con animales, los investigadores observaron que cuando la madre enfrentaba inflamación o estrés, las crías mostraban conductas de ansiedad. Estas preferían mantenerse alejadas de lugares abiertos o iluminados, como si su cerebro interpretara constantemente que había un peligro.
Esto demuestra que el estrés en el embarazo no se queda solo en la madre. Puede convertirse en un legado invisible que afecta a los hijos durante su crecimiento y vida adulta.
Cambios en el cerebro durante la gestación
El estudio reveló que las neuronas más afectadas por un ambiente gestacional adverso se localizan en el giro dentado ventral del hipocampo, una región clave en la regulación de la ansiedad.
Estas células presentaban cambios en la expresión de genes vinculados a las sinapsis y en la actividad eléctrica neuronal.
Cuando los animales expuestos a gestación estresante enfrentaban situaciones amenazantes, su cerebro reaccionaba de manera exagerada que en animales control.
Incluso en escenarios seguros, estas neuronas se encendían como si hubiera un riesgo inminente. En otras palabras, el cerebro aprendía a vivir en alerta.
El papel de la epigenética en la ansiedad
La epigenética estudia cómo factores ambientales, como el estrés en el embarazo, modifican la actividad genética sin alterar la secuencia del ADN.
En este caso, los científicos encontraron que la inflamación y el estrés durante el embarazo, altera regiones reguladoras del ADN en las neuronas del hipocampo, cambiando su funcionamiento a largo plazo.
Estos cambios epigenéticos pueden explicar por qué algunas personas son más vulnerables a desarrollar ansiedad, aun cuando no han vivido experiencias traumáticas significativas.
Esto abre la puerta a comprender que la vulnerabilidad a los trastornos de ansiedad no depende solo de lo que vivimos después de nacer. En muchos casos, se trata de una herencia biológica adquirida durante los meses de gestación.
Relevancia social y científica
La ansiedad afecta aproximadamente al 30 % de la población mundial en algún momento de su vida. Identificar que sus raíces pueden encontrarse en el útero es un avance fundamental para la prevención y el cuidado de la salud mental.
Estos descubrimientos resaltan la importancia de brindar a las madres embarazadas apoyo emocional, atención médica integral y un entorno tranquilo. Reducir el estrés en el embarazo no solo protege a la madre, sino que también cuida el bienestar emocional de sus hijos a futuro.
Más allá de los experimentos en animales, la investigación envía un mensaje claro a la sociedad: cuidar la salud mental de las mujeres embarazadas es una inversión en las generaciones que vienen.
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Conclusión
El estudio publicado en Cell Reports demuestra que la ansiedad podría originarse en el útero, como consecuencia de un embarazo estresante o inflamatorio. Dicho estrés reconfigura neuronas clave en el hipocampo del feto, incrementando la predisposición a la ansiedad.
Estos hallazgos resaltan la necesidad de acompañar a las madres en su bienestar emocional y físico durante la gestación. Al hacerlo, no solo se protege la salud de la madre, también se construyen bases más sólidas para la salud mental de los hijos.
Nabila, A., Sciortino, R., Politowska, N., et al. (2025). Adverse gestational environment configures a subpopulation of ventral dentate granule cells for recruitment to drive innate anxiety. Cell Reports. https://doi.org/10.1016/j.celrep.2025.116219




