La demencia es una de las principales preocupaciones de salud en el mundo actual. Millones de personas enfrentan diariamente los retos de esta condición que afecta memoria, pensamiento y autonomía. Encontrar estrategias eficaces para reducir su riesgo es un objetivo urgente y global.
En este contexto, un descubrimiento reciente ha generado gran expectativa: una vacuna tradicionalmente usada para prevenir la culebrilla podría ayudar también a prevenir la demencia. Este hallazgo, publicado en Nature, abre nuevas posibilidades de intervención en salud pública.
Según el estudio, la vacuna contra el herpes zóster logró reducir el riesgo de recibir un diagnóstico de demencia en aproximadamente un 20%. Este resultado es especialmente relevante, pues representa un avance innovador y accesible para millones de adultos mayores.
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¿Qué es la vacuna contra la demencia?
La vacuna en cuestión es la utilizada contra el herpes zóster, también conocido como culebrilla, una enfermedad causada por la reactivación del virus varicela-zóster. Aunque inicialmente fue diseñada para prevenir esta dolorosa infección, investigaciones recientes han revelado beneficios adicionales sorprendentes.
Según el estudio, se aprovechó un experimento natural ocurrido en Gales, donde la elegibilidad para la vacuna dependía de la fecha exacta de nacimiento. Esta condición permitió a los científicos comparar grupos similares y obtener evidencia más sólida sobre los efectos de la inmunización.
Los resultados mostraron que las personas vacunadas tuvieron una reducción relativa del 20% en la probabilidad de ser diagnosticadas con demencia en un periodo de seguimiento de siete años. Este hallazgo marca una diferencia significativa respecto a otros estudios previos que solo mostraban asociaciones.
Cómo se realizó el estudio científico
Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron los registros médicos electrónicos de más de 280 mil adultos en Gales. La clave fue que la fecha de nacimiento determinaba la elegibilidad para la vacuna, lo que creó un escenario comparable a un ensayo clínico.
Los nacidos justo antes del 2 de septiembre de 1933 no podían acceder a la vacuna, mientras que quienes nacieron después sí lo hicieron. Esta división, aparentemente arbitraria, permitió eliminar sesgos comunes en estudios observacionales, como el nivel educativo o los hábitos de salud.
Al aplicar un diseño estadístico llamado “regresión discontinua”, los científicos confirmaron que la vacuna no solo reducía los casos de culebrilla, sino también los nuevos diagnósticos de demencia. Este efecto fue consistente en distintos análisis y se corroboró con datos adicionales en Inglaterra.
Posibles mecanismos detrás del hallazgo
Los investigadores exploraron varias hipótesis para explicar cómo una vacuna contra la culebrilla podría reducir el riesgo de demencia. Una posibilidad es que, al evitar reactivaciones del virus, se disminuya la inflamación cerebral relacionada con procesos neurodegenerativos.
Otra teoría sugiere que la vacuna genera una respuesta inmunológica más amplia, que fortalece al organismo frente a otros factores que promueven el deterioro cognitivo. Este efecto, conocido como inmunidad heteróloga, ha sido descrito en otras vacunas de tipo atenuado.
Además, el estudio encontró diferencias según el sexo: las mujeres parecieron beneficiarse más que los hombres. Esta variación respalda la idea de que factores inmunológicos y biológicos influyen en la eficacia de la vacunación frente a la demencia.
Impacto para la salud pública
El hallazgo tiene un gran potencial práctico. La vacuna contra el herpes zóster ya está disponible en muchos países y se administra principalmente a adultos mayores. Incorporar este beneficio adicional podría transformar las estrategias de prevención de la demencia a nivel global.
De acuerdo al artículo publicado, los resultados sugieren que esta vacuna puede ser más costo-efectiva que los tratamientos farmacológicos actuales, los cuales solo ofrecen beneficios limitados. Además, al tratarse de una intervención accesible, podría implementarse en sistemas de salud con pocos recursos.
No obstante, los autores advierten que aún se requieren estudios adicionales en diferentes poblaciones y contextos. Confirmar la efectividad a largo plazo y con otros tipos de vacunas, como la versión recombinante, será esencial para consolidar la evidencia científica.
El uso prolongado de medicamentos para el reflujo gástrico podría aumentar el riesgo de demencia.
Conclusión
La posibilidad de que una vacuna ya conocida pueda reducir el riesgo de demencia hasta en un 20% representa un avance esperanzador. Este descubrimiento une prevención de enfermedades infecciosas con protección frente al deterioro cognitivo, ofreciendo una oportunidad única en salud pública.
Aunque todavía es necesario seguir investigando, los resultados disponibles brindan una base sólida para considerar la vacunación contra el herpes zóster no solo como una medida contra la culebrilla, sino también como una herramienta innovadora para enfrentar la demencia.
- Eyting, M., Xie, M., Michalik, F., et al. (2025). A natural experiment on the effect of herpes zoster vaccination on dementia. Nature. DOI: 10.1038/s41586-025-08800-x




