El cáncer colorrectal es una de las principales causas de muerte por cáncer en el mundo. Cada año, millones de personas reciben este diagnóstico, enfrentándose a un tratamiento complejo y a un alto riesgo de recaídas.
Después de superar una cirugía por cáncer colorrectal, permanece una preocupación difícil de ignorar: que algunas células sobrevivan y la enfermedad aparezca nuevamente.
Un ensayo clínico encontró que un medicamento disponible desde hace décadas redujo aproximadamente a la mitad ese riesgo en pacientes con determinadas alteraciones genéticas tumorales.
El fármaco es la aspirina. Su posible uso contra la recurrencia podría ofrecer una alternativa accesible para un grupo considerable de pacientes cuidadosamente seleccionados.
Un ensayo clínico centrado en el tumor
El estudio ALASCCA analizó pacientes con cáncer de recto en estadios I, II o III, y cáncer de colon en estadios II o III.
Los investigadores examinaron genéticamente los tumores para detectar alteraciones en la vía PI3K, relacionada con el crecimiento, la supervivencia y la multiplicación celular.
Estas alteraciones aparecieron en 1.103 de los 2.980 pacientes con información genética completa, lo que representa aproximadamente el 37 % de los casos analizados.
Finalmente, 626 participantes fueron asignados aleatoriamente para recibir 160 miligramos diarios de aspirina o un placebo durante tres años después de la cirugía.
El ensayo fue doble ciego: ni los pacientes ni los investigadores sabían quién recibía aspirina, reduciendo posibles sesgos durante el seguimiento y la evaluación.
La recurrencia disminuyó cerca de la mitad
Entre quienes tenían mutaciones específicas en PIK3CA, la recurrencia alcanzó el 7,7 % con aspirina, frente al 14,1 % registrado con placebo.
Esta diferencia representa una reducción relativa del 51 % en el riesgo de recurrencia durante tres años, resultado estadísticamente significativo para el objetivo principal.
En pacientes con otras alteraciones relevantes de PIK3CA, PIK3R1 o PTEN, la recurrencia también fue del 7,7 % con aspirina.
En ese segundo grupo, el porcentaje llegó al 16,8 % con placebo, equivalente a una reducción relativa del riesgo cercana al 58 %.
La supervivencia libre de enfermedad también mostró una tendencia favorable, especialmente entre pacientes con otras variantes genéticas de la vía PI3K evaluadas por los investigadores.
Aspirina como tratamiento seleccionado genéticamente
La aspirina reduce la inflamación e inhibe la actividad de las plaquetas, componentes que pueden favorecer la supervivencia, circulación y crecimiento de células tumorales residuales.
Su efecto probablemente combina varios mecanismos que dificultan que esas células encuentren condiciones favorables para establecer nuevos tumores después del tratamiento inicial.
Sin embargo, los eventos adversos graves ocurrieron en el 16,8 % de quienes recibieron aspirina, frente al 11,6 % del grupo placebo.
Por ello, estos resultados no respaldan la automedicación. La aspirina puede provocar hemorragias y debe administrarse tras valorar antecedentes, riesgos y características del tumor.
El hallazgo muestra cómo una prueba genética podría identificar pacientes capaces de beneficiarse de un medicamento económico, conocido y ampliamente disponible en numerosos países.
Martling, A., Myrberg, I. H., Nilbert, M., Grönberg, H., et al. (2025). Low-Dose Aspirin for PI3K-Altered Localized Colorectal Cancer. The New England Journal of Medicine. Advance online publication. DOI: 10.1056/NEJMoa2504650




