La ducha es una práctica habitual de higiene personal que nos ayuda a mantenernos limpios y frescos. Sin embargo, ¿Con qué frecuencia es recomendable ducharse? ¿Existe una recomendación universal o depende de cada persona y sus circunstancias?
En este artículo, vamos a explorar las diferentes perspectivas sobre la frecuencia de ducha, desde el punto de vista dermatológico, biológico e higiénico, y a presentar algunas conclusiones basadas en la evidencia científica.
Perspectiva dermatológica
La piel es el órgano más grande del cuerpo humano y cumple funciones vitales como protegernos de las agresiones externas, regular la temperatura corporal y sintetizar la vitamina D.
Para mantener su salud y su equilibrio, la piel necesita hidratación y una capa de grasa y bacterias beneficiosas que la recubren.
Sin embargo, cuando nos duchamos con agua caliente, jabones y frotados, podemos alterar esa capa protectora y provocar sequedad, irritación y picor en la piel.
Según la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), lo ideal es ducharse una vez al día como máximo, con agua templada, jabones suaves y sin frotar demasiado.
Además, se recomienda aplicar una crema hidratante después de la ducha para restaurar la barrera cutánea. No obstante, la frecuencia de ducha puede variar según el tipo de piel (seca, grasa o mixta), el clima (frío o cálido) y el nivel de actividad física (sedentario o deportivo).
Perspectiva biológica
La piel alberga una gran diversidad de microorganismos que forman el microbioma cutáneo. Estos microorganismos incluyen bacterias, hongos, virus y ácaros que conviven en armonía con las células de la piel y contribuyen a su función inmunológica, metabólica y protectora.
Sin embargo, cuando nos duchamos con frecuencia, podemos alterar el equilibrio del microbioma cutáneo y favorecer el crecimiento de microorganismos patógenos que pueden causar infecciones o enfermedades.
Según la literatura científica, las personas que se duchan con menos frecuencia tienden a tener un microbioma cutáneo más diverso y estable en comparación con aquellas que se duchan diariamente.
Además, las personas que se duchan menos tienen niveles más altos de una bacteria llamada Nitrosomonas eutropha, que produce óxido nítrico, una molécula con efectos antiinflamatorios, vasodilatadores y antibacterianos.
Por tanto, ducharse alrededor de tres veces a la semana es suficiente para la salud de la piel y el bienestar general, lo que ayuda a preservar el equilibrio del microbioma cutáneo y la hidratación natural de la piel.
Perspectiva higiénica
La higiene personal es un aspecto importante para prevenir enfermedades, eliminar el sudor y el mal olor corporal y mejorar la autoestima y el bienestar social.
Sin embargo, la higiene personal no se limita a la ducha, sino que también implica el cuidado de otras partes del cuerpo como los dientes, las uñas, el cabello y las zonas íntimas.
Además, la higiene personal no solo depende de la frecuencia de ducha, sino también de la calidad del agua, los productos utilizados y las técnicas empleadas.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la ducha debe limitarse a cinco minutos para que haya un uso sostenible de agua y energía (que no supere los 95 litros de agua de consumo medio diario).
Asimismo, se recomienda usar jabones neutros o con pH ácido para respetar el pH natural de la piel (entre 4.5 y 5.5) y evitar los jabones antibacterianos que pueden eliminar las bacterias beneficiosas. Por último, se aconseja prestar especial atención a las zonas donde se acumula más sudor y suciedad como los pies, las axilas y el área genital.
En conclusión:
Como hemos visto, no hay una respuesta única a la pregunta de con qué frecuencia es recomendable ducharse. La frecuencia de ducha depende de varios factores como el tipo de piel, el clima, el nivel de actividad física, el microbioma cutáneo y la higiene personal.
Sin embargo, basándonos en la evidencia científica disponible, podemos afirmar que ducharse tres veces a la semana es suficiente para la mayoría de las personas (a menos que tengan razones obvias para ducharse con mayor frecuencia).
Además, se recomienda seguir unas pautas para que la ducha sea lo más respetuosa posible con la salud de la piel y del medio ambiente.
- Academia Española de Dermatología y Venereología. (s.f.). Consejos para una correcta higiene corporal. Recuperado de https://aedv.es/consejos-para-una-correcta-higiene-corporal/
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