Nueva York enfrenta un brote de legionelosis que ya dejó cinco muertos y 87 casos confirmados en sectores del Upper East Side.
Los contagios se concentran en Carnegie Hill y Yorkville, donde las autoridades inspeccionaron decenas de edificios para localizar la fuente de exposición.
La investigación apunta a torres de refrigeración contaminadas, capaces de liberar pequeñas gotas de agua con bacterias hacia el aire urbano.
El brote se concentró en tres zonas
Los casos fueron detectados principalmente en los códigos postales 10028, 10128 y 10075, áreas residenciales densamente pobladas del este de Manhattan.
El Departamento de Salud de Nueva York confirmó que siete pacientes permanecían hospitalizados, 62 habían sido dados de alta y 13 no requirieron internamiento.
La curva de diagnósticos comenzó a descender y no se registraron nuevos casos después del 15 de julio, según la última actualización oficial.
Aunque el brote ocurrió en una zona de altos ingresos, la infección no está relacionada con la clase social de los pacientes.
El riesgo depende principalmente de la exposición a aerosoles contaminados, la edad, el tabaquismo y ciertas condiciones médicas que debilitan las defensas.
Las torres de refrigeración fueron investigadas
Las autoridades examinaron 183 torres de refrigeración pertenecientes a 160 edificios distribuidos en los vecindarios afectados por el brote.
De ese total, 77 torres dieron positivo mediante pruebas PCR, utilizadas para detectar material genético relacionado con bacterias del género Legionella.
Además, 51 torres presentaron cultivos positivos, lo que confirmó la presencia de bacterias vivas en el momento de la inspección.
Todos esos sistemas fueron limpiados y desinfectados, mientras los especialistas continuaron analizando cuál estuvo directamente relacionado con los pacientes.
Una torre contaminada puede dispersar gotas microscópicas a través del aire, especialmente cuando funciona como parte del sistema de refrigeración de un edificio.
Una neumonía que puede volverse mortal
La legionelosis es una forma de neumonía causada por bacterias que crecen en agua templada y pueden multiplicarse dentro de sistemas artificiales.
La infección ocurre al respirar gotículas contaminadas procedentes de torres, duchas, jacuzzis, fuentes o redes de agua con mantenimiento deficiente.
No suele transmitirse entre personas, y las autoridades aclararon que los residentes pueden beber agua del grifo, cocinar y utilizar sus duchas.
Los síntomas incluyen fiebre, tos, dolor muscular, cefalea y dificultad para respirar, generalmente entre dos días y dos semanas después de la exposición.
Las personas mayores de 50 años, fumadores y pacientes con enfermedades pulmonares o sistemas inmunitarios debilitados presentan mayor riesgo de complicaciones graves.
Las autoridades neoyorquinas consideran que la fuente ya fue eliminada, pero mantienen la vigilancia médica y ambiental mientras terminan los análisis epidemiológicos.




