Desde que comenzaron las campañas de vacunación contra la COVID-19 en 2021, los científicos han trabajado para garantizar la seguridad de las vacunas. Un reciente estudio publicado en la revista científica Vaccine analizó datos de casi 99 millones de personas vacunadas en ocho países para evaluar posibles efectos adversos.
Este estudio forma parte del Proyecto Global de Seguridad de las Vacunas contra la COVID-19 (GCoVS) y fue desarrollado por la Red Global de Datos sobre Vacunas (GVDN). Su objetivo fue detectar cualquier efecto secundario grave relacionado con las vacunas de ARN mensajero (Pfizer-BioNTech y Moderna) y la de vector de adenovirus (AstraZeneca).
Los investigadores se enfocaron en 13 problemas de salud específicos que podrían estar relacionados con la vacunación, como trastornos neurológicos, cardíacos y hematológicos. El estudio comparó la cantidad de estos casos antes y después de la vacunación para identificar si el riesgo aumentaba significativamente.
¿Las vacunas tienen efectos adversos graves?
Los resultados mostraron que la mayoría de los efectos secundarios fueron muy raros. Sin embargo, se detectaron algunas reacciones que requieren un monitoreo más detallado.
Entre los hallazgos más relevantes se identificó un leve aumento del riesgo de las siguientes condiciones después de la vacunación:
- Síndrome de Guillain-Barré: Un trastorno neurológico en el que el sistema inmunológico ataca los nervios. Se observó un incremento de casos después de la primera dosis de la vacuna AstraZeneca.
- Trombosis de senos venosos cerebrales: Un tipo raro de coágulo en el cerebro, también relacionado con la primera dosis de AstraZeneca.
- Encefalomielitis diseminada aguda: Una inflamación del cerebro y la médula espinal que se detectó en un pequeño número de personas vacunadas con la primera dosis de Moderna.
- Miocarditis y pericarditis: Inflamación del corazón y del tejido que lo rodea, respectivamente. Estas afecciones fueron detectadas con mayor frecuencia después de las vacunas de Pfizer-BioNTech, Moderna y AstraZeneca.
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¿Cuál es el nivel de riesgo?
Los investigadores compararon la cantidad de personas afectadas antes y después de la vacunación. Para determinar si un evento adverso estaba relacionado con la vacuna, se utilizó una medida llamada razón observada versus esperada (OE). Si este valor era mayor a 1.5, significaba que había un aumento en los casos después de la vacunación.
Los resultados más importantes fueron:
- Síndrome de Guillain-Barré: La razón OE fue 2.49, lo que significa que hubo más casos de los esperados en personas que recibieron la primera dosis de AstraZeneca.
- Trombosis de senos venosos cerebrales: Se encontró una razón OE de 3.23 después de la primera dosis de AstraZeneca, lo que indica un aumento en el riesgo.
- Encefalomielitis diseminada aguda: Se observó un aumento con una razón OE de 3.78 en personas que recibieron la primera dosis de Moderna.
- Miocarditis y pericarditis: Se encontró un aumento en los casos después de la vacunación con Pfizer, Moderna y AstraZeneca, aunque el riesgo sigue siendo bajo en la población general.
¿Deberíamos preocuparnos por estos efectos secundarios?
Los expertos enfatizan que, aunque estos efectos adversos existen, son extremadamente raros en comparación con los beneficios de la vacunación.
Para ponerlo en perspectiva:
- Las vacunas han salvado millones de vidas y han reducido el riesgo de hospitalización y muerte por COVID-19.
- Los efectos secundarios graves son poco frecuentes y, en la mayoría de los casos, los síntomas desaparecen con tratamiento médico.
- El riesgo de estos problemas es menor que el riesgo de complicaciones por COVID-19, ya que el virus también puede causar trombosis, problemas neurológicos y daños cardíacos.
Los investigadores destacan que este tipo de estudios ayudan a mejorar la vigilancia de la seguridad de las vacunas y permiten tomar decisiones informadas sobre su aplicación.
¿Qué sigue para la seguridad de las vacunas?
A pesar de estos hallazgos, los expertos señalan que la seguridad de las vacunas sigue siendo muy alta. Este estudio no sugiere que las vacunas sean peligrosas, sino que proporciona información útil para seguir monitoreando cualquier posible efecto adverso.
Conclusión
Este estudio, publicado en la revista Vaccine, analizó los efectos secundarios de las vacunas contra la COVID-19 en casi 99 millones de personas en ocho países. Los resultados confirmaron que las vacunas son seguras en la mayoría de los casos, aunque se identificaron algunos eventos adversos raros, como el síndrome de Guillain-Barré, la trombosis cerebral y la miocarditis.
A pesar de estos hallazgos, los beneficios de la vacunación siguen superando los riesgos. La vacunación ha salvado millones de vidas y sigue siendo la mejor herramienta para prevenir enfermedades graves por COVID-19.
- Faksova, K., et al. (2024). COVID-19 vaccines and adverse events of special interest: A multinational Global Vaccine Data Network (GVDN) cohort study of 99 million vaccinated individuals. Vaccine, 42(9), 2200-2211.
