Con el paso de los años, nuestros músculos pierden fuerza y capacidad de recuperación, aumentando el riesgo de sarcopenia, fragilidad, caídas y dependencia.
Ahora, científicos identificaron una molécula capaz de proteger y reforzar un mecanismo natural que participa directamente en la reparación del tejido muscular.
Los resultados fueron obtenidos en experimentos celulares y ratones, donde el compuesto preservó señales vinculadas con la activación de células madre musculares.
La proteína que sostiene la regeneración muscular
El estudio se centró en el factor de crecimiento de hepatocitos, conocido como HGF, una proteína esencial para conservar y reparar diferentes tejidos.
Cuando un músculo se lesiona, se estira o trabaja intensamente, esta proteína ayuda a despertar las células satélite que permanecen inactivas entre sus fibras.
Una vez activadas, estas células madre musculares comienzan a multiplicarse, producir nuevas células y colaborar en la reparación de las fibras dañadas.
Sin embargo, durante el envejecimiento, el HGF puede sufrir una modificación química llamada nitración, provocada por moléculas reactivas generadas dentro del organismo.
Este daño reduce su capacidad para unirse al receptor c-Met, interrumpiendo señales necesarias para activar las células encargadas de regenerar el músculo.
Una molécula refuerza las defensas del músculo
Los investigadores probaron el trisulfuro de ácido lipoico, identificado como LASSS, una molécula con tres átomos de azufre unidos en su estructura.
Al interactuar con el HGF, el compuesto aumentó más del doble su afinidad por c-Met y también lo volvió más resistente a la nitración.
El efecto se mantuvo incluso después de retirar el LASSS libre, indicando que probablemente modificó al HGF y fortaleció directamente su funcionamiento biológico.
En cultivos celulares, el HGF tratado conservó su capacidad para activar células satélite, incluso después de exponerse a condiciones que normalmente lo inhabilitan.
Además, una concentración baja del HGF tratado logró activar estas células al máximo, mientras la misma cantidad sin tratamiento produjo una respuesta menor.
Lo que este hallazgo significa al envejecer
El equipo también administró LASSS durante tres días a ratones antes de inmovilizar sus extremidades posteriores, simulando la falta prolongada de actividad muscular.
Tras cinco días de inactividad, los animales tratados mostraron menor nitración del HGF presente alrededor de las fibras de varios músculos de las patas.
Este resultado es relevante porque la inactividad y el envejecimiento afectan a ciertas fibras, relacionadas con la fuerza y los movimientos explosivos.
El estudio todavía no evaluó si el compuesto aumenta la fuerza muscular ni demostró que pueda prevenir la sarcopenia en personas mayores.
Sin embargo, proteger las señales que activan la regeneración muscular ofrece una vía prometedora para desarrollar tratamientos contra la pérdida muscular asociada con la edad.




