Cada año, cientos de miles de recién nacidos mueren a causa de infecciones que antes podían tratarse con facilidad. Hoy, la resistencia bacteriana a los antibióticos amenaza los avances que durante décadas protegieron la salud y la vida de los bebés. Según recientes investigaciones, los hospitales del sudeste asiático enfrentan un preocupante aumento de estas infecciones.
Un estudio publicado en The Lancet Regional Health analizó más de 14,800 cultivos sanguíneos de neonatos en cinco países de Asia. Los resultados son alarmantes: la mayoría de las infecciones fueron causadas por bacterias resistentes, conocidas popularmente como superbacterias en recién nacidos.
Estas cepas no responden a los antibióticos tradicionales y están complicando los tratamientos médicos.
Los autores advierten que el problema no se limita a un solo hospital o país, sino que refleja una tendencia global. El aumento de bacterias resistentes amenaza con revertir los logros en la reducción de la mortalidad infantil, especialmente en regiones con sistemas sanitarios limitados.
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Infecciones resistentes en las primeras etapas de vida
Durante las primeras semanas de vida, el sistema inmunológico del bebé es inmaduro, lo que lo hace extremadamente vulnerable. En el estudio, más del 78% de las infecciones neonatales fueron provocadas por bacterias gramnegativas, entre ellas Klebsiella y Acinetobacter, conocidas por su alta capacidad de resistencia.
Estas bacterias prosperan en entornos hospitalarios y pueden transmitirse fácilmente entre recién nacidos internados.
Los investigadores observaron que la resistencia a las cefalosporinas de tercera generación, un tipo de antibiótico común, superó el 80% en Klebsiella. Aún más preocupante, un 17% mostró resistencia incluso a los carbapenémicos, considerados los medicamentos de última línea. Este aumento de bacterias resistentes revela un escenario en el que los antibióticos más potentes dejan de ser efectivos.
Además, Acinetobacter presentó un 76% de resistencia a los carbapenémicos y un 87% a la gentamicina, otro antibiótico ampliamente utilizado. Este hallazgo confirma que las estrategias tradicionales ya no bastan y que las unidades neonatales se enfrentan a un enemigo invisible cada vez más fuerte.
Las causas del aumento de bacterias resistentes
El uso indiscriminado de antibióticos es uno de los principales factores que impulsan esta crisis. En muchos hospitales, los recién nacidos reciben tratamientos empíricos, es decir, antibióticos administrados antes de conocer el agente causante de la infección.
Aunque esta práctica busca salvar vidas, también genera presión selectiva que favorece la aparición de cepas resistentes.
De acuerdo con la investigación, en varios centros del sudeste asiático se utilizan combinaciones de antibióticos que ya no resultan eficaces frente a los patógenos actuales.
Además, la falta de recursos, el hacinamiento hospitalario y la escasa disponibilidad de pruebas microbiológicas contribuyen a la propagación de superbacterias en recién nacidos.
Otro factor clave es la deficiente prevención de infecciones. Aunque la mayoría de los hospitales estudiados contaba con guías de control, solo el 60% disponía siempre de desinfectantes de manos y guantes.
En entornos donde el personal atiende a cientos de bebés al día, estas carencias facilitan la transmisión cruzada de microorganismos resistentes.
Riesgos y consecuencias para la salud neonatal
Las infecciones por bacterias resistentes aumentan el riesgo de muerte y de secuelas a largo plazo en los recién nacidos. Los bebés que sobreviven a la sepsis pueden sufrir daños neurológicos o retrasos en el desarrollo.
El estudio destaca que un tercio de las muertes por sepsis neonatal está directamente vinculado a la resistencia antimicrobiana.
También se identificó un porcentaje significativo de infecciones fúngicas, causadas por Candida spp., que representaron el 8% de los casos. Aunque la resistencia antifúngica fue baja, los autores señalan la necesidad de mejorar la capacidad diagnóstica en estos entornos para detectar a tiempo las infecciones mixtas.
Los investigadores resaltan que incluso en hospitales con programas de control y uso racional de antibióticos, el problema persiste. Esto evidencia que las medidas actuales no son suficientes para frenar el aumento de bacterias resistentes y que se requieren nuevas estrategias globales.
La urgencia de nuevas estrategias y tratamientos
El estudio subraya la urgencia de actualizar las guías terapéuticas y desarrollar nuevos fármacos capaces de enfrentar el aumento de bacterias resistentes.
También enfatiza la necesidad de fortalecer los programas de vigilancia microbiológica, mejorar las prácticas de higiene hospitalaria y capacitar al personal de salud en el uso racional de los antibióticos.
A nivel mundial, se requiere invertir en laboratorios que puedan identificar con precisión los agentes infecciosos y sus patrones de resistencia. Sin esta información, los tratamientos seguirán basándose en suposiciones, favoreciendo la aparición de más superbacterias.
La resistencia bacteriana a los antibióticos mata más personas que cualquier otra enfermedad.
Conclusión
El aumento de superbacterias en recién nacidos es una advertencia que no puede ignorarse. La evidencia mostrada en The Lancet Regional Health deja claro que las infecciones resistentes están superando la capacidad de respuesta actual. Cada bebé infectado representa una llamada de atención sobre la necesidad urgente de acción global.
Garantizar un comienzo seguro en la vida de los recién nacidos depende hoy, más que nunca, de frenar la expansión de las bacterias resistentes y de invertir en soluciones que protejan la salud del futuro.
Dickson, B. F. R., Harrison, M., Villanueva-Uy, M. E. T., et al. (2025). Pathogen distribution and antimicrobial resistance among neonatal bloodstream infections in Southeast Asia: results from NeoSEAP, a multicentre retrospective study. The Lancet Regional Health – Western Pacific. DOI: 10.1016/j.lanwpc.2025.101617




