Los mosquitos no pican al azar. Al contrario, siguen señales químicas y físicas que los guían hacia su fuente de sangre. Además del dióxido de carbono (CO₂) que exhalamos, también se sienten atraídos por el calor corporal, la humedad de la piel y, sobre todo, por el olor que esta emite. Ese olor característico no es uniforme, sino que surge de la interacción entre el sudor, nuestras glándulas y las bacterias que habitan en la piel.
Según un estudio publicado en PLoS ONE, la composición de estas bacterias podría explicar por qué algunas personas sufren más picaduras que otras. Los investigadores descubrieron que quienes tienen muchas bacterias, pero poca variedad entre ellas, resultan especialmente atractivos para el mosquito Anopheles gambiae, el principal transmisor de la malaria. En cambio, las personas con una microbiota cutánea más diversa tienden a ser menos picadas.
Microbiota cutánea en acción
La superficie de la piel alberga múltiples géneros de bacterias que, al descomponer el sudor y las células muertas, generan compuestos volátiles. Dichas sustancias funcionan como señuelos olfativos para los mosquitos. En las investigaciones, sobresalen los géneros Staphylococcus y Pseudomonas. Concentraciones elevadas de Staphylococcus se han vinculado con mayor atracción, mientras que la abundancia de Pseudomonas podría disminuirla.
¿Por qué sucede esto? Una de las hipótesis plantea que las bacterias menos atractivas producen volátiles que compiten o enmascaran aquellos aromas procedentes de bacterias más estimulantes para el insecto. Así, cuando la microbiota es diversa, la combinación resultante puede volverse menos interesante para el mosquito.
Factores genéticos y ambientales
No obstante, la microbiota no es el único factor. La genética de cada persona influye en la producción de moléculas que determinan qué bacterias prosperan en la piel. Por ejemplo, algunos genes regulan la secreción de aminoácidos que, al combinarse con el sudor, forman compuestos especialmente llamativos para las hembras de mosquito.
A esto se suman los factores ambientales. La dieta, el consumo de alcohol (sobre todo cerveza), el uso de cosméticos perfumados o jabones antibacterianos pueden alterar temporalmente la composición de la microbiota. Hay testimonios de individuos que notan diferencias en la frecuencia de las picaduras tras cambiar hábitos alimenticios o la rutina de aseo personal.
Más allá del olor
Aunque el olor corporal es clave, el dióxido de carbono (CO₂) que exhalamos es uno de los anzuelos más potentes para mosquitos como Anopheles gambiae. También influyen la temperatura y la humedad de la piel, factores que refuerzan la elección del objetivo.
Las personas que generan más calor o sudan con facilidad emiten señales adicionales que guían a estos insectos. Incluso la ropa oscura puede atraerlos, ya que retiene más calor y crea un contraste visual que facilita su localización.
Prevención y control
Entender el papel de la microbiota en nuestra piel abre nuevas posibilidades para combatir a los mosquitos. Si logramos identificar con precisión qué compuestos producen las bacterias que más los atraen, podríamos desarrollar repelentes específicos que bloqueen esas sustancias.
Además, se están explorando formas de modificar la microbiota de manera puntual, con el objetivo de que las personas más propensas a las picaduras generen menos compuestos que resulten tentadores para estos insectos.
Por otro lado, el empleo de estos descubrimientos en trampas de control masivo podría ser revolucionario. Reproducir el perfil olfativo de pieles sumamente atractivas serviría de cebo para concentrar mosquitos en un área delimitada, facilitando su eliminación y monitoreo.
Relevancia en enfermedades
Resultar atractivo para los mosquitos no solo implica molestias, sino también un riesgo mayor de contagio en regiones donde circulan patógenos peligrosos. En áreas endémicas de malaria, dengue o fiebre amarilla, quienes sufren más picaduras pueden contraer y propagar la infección con mayor facilidad. Por ello, comprender y modular esta preferencia de los insectos podría tener un impacto profundo en la salud pública.
Cada vez más estudios investigan la composición de la microbiota de la piel y la bioquímica de los compuestos volátiles que esta emite. Con el avance de la secuenciación genética y la identificación de metabolitos, será posible crear una especie de “huella química” única para cada persona.
Esto abriría la puerta al desarrollo de soluciones personalizadas para disminuir la atracción hacia los mosquitos, lo que podría ser útil tanto para proteger a individuos vulnerables como para implementar estrategias colectivas de prevención.
En conclusiones
Los mosquitos no pican de forma indiscriminada. Siguen pistas químicas y físicas que los guían hacia determinadas personas. La microbiota de la piel, forjada por factores genéticos y ambientales, figura entre los elementos más decisivos de este proceso.
Una menor diversidad bacteriana, pero en grandes volúmenes, se asocia a una mayor atracción, mientras que la variedad microbiana parece operar como un freno natural. Además, el CO₂, el calor, la humedad e incluso la ropa oscura complementan el conjunto de indicios que definen a quién picar.
- Verhulst, N. O., Qiu, Y. T., Beijleveld, H., Maliepaard, C. Et al. (2011). Composition of human skin microbiota affects attractiveness to malaria mosquitoes. PLoS ONE. DOI: 10.1371/journal.pone.0028991
- Verhulst, N. O., Andriessen, R., Groenhagen, U. Et al. (2010). Differential attraction of malaria mosquitoes to volatile blends produced by human skin bacteria. PLoS ONE. DOI: 10.1371/journal.pone.0015829





Pues a mi me gustaría qie me examinarán por que me pican a mil por minuto y solo a mi es intolerable
Interesante post. Gracias
A mi no me pican casi nunca 😀
Que curioso pues ami me pican mucho los mosquitos en USA, pero cuando voy a México de vacaciones ami tierra no me pican los mosquitos y eso que cerca de la casa pasa un canal de agua y por las tardes hay enjambres de mosquitos pero no me pican