Por primera vez, científicos han captado a chimpancés salvajes compartiendo fruta fermentada con alcohol. Este hallazgo, registrado en Guinea-Bissau, ofrece una ventana fascinante al comportamiento social de nuestros parientes evolutivos más cercanos.
La fruta compartida, del árbol africano Treculia africana, contenía niveles medibles de etanol natural. Este tipo de alcohol se genera cuando la fruta madura y fermenta de forma espontánea en el suelo, atrayendo a los chimpancés con su textura y sabor.
El comportamiento fue documentado mediante cámaras trampa en el Parque Nacional de Cantanhez. Según el estudio publicado en Current Biology, este es el primer registro de chimpancés bebiendo alcohol en la naturaleza de manera social y reiterada.
Etanol natural en los frutos del bosque
El árbol Treculia africana produce frutas enormes que pueden alcanzar hasta 30 kilogramos de peso. Estas frutas caen al suelo y, al fermentar, desarrollan un contenido alcohólico variable. En el estudio, el 86% de las frutas analizadas contenían etanol, con niveles de hasta 0.61% de alcohol por volumen (ABV).
Los investigadores utilizaron un alcoholímetro portátil para medir la concentración de etanol en distintas etapas de madurez. Las frutas más maduras (“late ripe”) presentaban los niveles más altos de alcohol y, de manera interesante, eran las que más compartían los chimpancés.
Esta evidencia sugiere que los chimpancés no solo detectan el estado de fermentación, sino que podrían preferir los frutos más alcohólicos por su sabor, textura o facilidad para ser consumidos.
Compartir alimentos fermentados: un gesto social
Durante el estudio, se registraron 70 eventos de alimentación y 10 de compartir fruta entre 17 individuos. La mayoría de estos intercambios fueron de tipo “pasivo”, es decir, el poseedor del alimento toleraba que otros se acercaran a comer sin oponerse.
En el 90% de estos casos, los frutos compartidos contenían etanol. En ocasiones, los chimpancés eligieron compartir frutas fermentadas incluso cuando había disponibles otras no fermentadas, lo que refuerza la idea de una selección deliberada.
Un caso particularmente llamativo fue el de un chimpancé juvenil que tomó un trozo de fruta directamente de la boca de una hembra adulta, sin que esta opusiera resistencia. Esto sugiere la existencia de reglas sociales complejas en torno a la comida.
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Múltiples beneficios en la fruta fermentada
Según el artículo publicado en Current Biology, la selección de frutas fermentadas podría no solo deberse a su sabor, sino también a beneficios fisiológicos. Al fermentar, las frutas reducen sus defensas químicas y mecánicas, haciendo más fácil su acceso y consumo.
Esto implica un ahorro de energía significativo para los chimpancés. De hecho, en el mismo estudio se observó que los chimpancés debían aplicar gran fuerza para abrir frutas menos fermentadas, mientras que las más maduras eran consumidas sin esfuerzo.
Además, los alimentos fermentados suelen tener un mayor contenido de vitaminas y microorganismos beneficiosos. Estos factores podrían convertir a estas frutas en recursos de alto valor nutricional y social dentro del grupo.
Un comportamiento con profundas raíces evolutivas
El consumo de alcohol no es exclusivo de los humanos. Estudios previos han demostrado que el ancestro común de los grandes simios ya tenía adaptaciones moleculares para metabolizar etanol. Este hallazgo refuerza la hipótesis de que la exposición a alimentos fermentados tiene una historia evolutiva antigua.
Según el estudio, compartir frutas fermentadas podría haber cumplido funciones sociales similares a las del “feasting” humano: fortalecer lazos, reducir el estrés y promover la cohesión del grupo.
En humanos, la combinación de comida y alcohol en contextos sociales ha sido clave para la construcción de comunidades. Este comportamiento en chimpancés podría representar una versión ancestral de esa práctica.
Limitaciones y futuros estudios
Los chimpancés estudiados no están habituados a la presencia de investigadores, por lo que los datos se recopilaron exclusivamente con cámaras trampa. Esto limita la observación directa de interacciones más sutiles o prolongadas.
Tampoco se puede concluir con certeza si los chimpancés eligen activamente el alcohol o si simplemente prefieren ciertas características sensoriales de la fruta madura. Aún así, los resultados invitan a nuevas preguntas sobre el papel del etanol en la dieta de otros primates.
Los autores sugieren que futuros estudios se enfoquen en comunidades bien identificadas, donde sea posible monitorear relaciones sociales, consumo de frutas y cambios de comportamiento a lo largo del tiempo.
Un hallazgo que conecta ciencia, evolución y cultura
Este primer registro de chimpancés bebiendo alcohol en la naturaleza representa mucho más que una curiosidad. Revela que ciertos comportamientos que creíamos exclusivamente humanos tienen profundas raíces compartidas con otros primates.
La acción de compartir fruta fermentada con alcohol no solo tiene un componente social, sino también biológico, nutricional y posiblemente cultural. Estudiar estos comportamientos en la naturaleza nos permite entender mejor nuestra propia historia evolutiva.
Este descubrimiento también pone en relieve la importancia de conservar los hábitats naturales, pues son verdaderos laboratorios vivos donde la ciencia puede observar la conducta animal en su estado más auténtico.
Por primera vez, registran a un orangután usando una planta medicinal para curar su herida facial.
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Bowland, A. C., Bersacola, E., Ramon, M., Bessa, J., Melin, A. D., Carrigan, M. A., Harrison, X. A., & Hockings, K. J. (2025). Wild chimpanzees share fermented fruits. Current Biology. DOI: 10.1016/j.cub.2025.02.067




