El deterioro cognitivo puede afectar la memoria, el pensamiento y la autonomía. Identificar señales tempranas ayuda a reconocer a quienes podrían necesitar una evaluación.
Investigadores de la Universidad Drexel encontraron que los adultos con trastornos de la voz diagnosticados presentaban mayor riesgo de desarrollar deterioro cognitivo durante el seguimiento.
El hallazgo sugiere que las consultas por problemas vocales podrían ofrecer una oportunidad para evaluar también la salud cognitiva, incluso desde la atención médica general.
Qué problemas de voz analizaron los investigadores
El estudio, publicado en Journal of Voice, analizó registros médicos de la plataforma TriNetX. La comparación principal incluyó a 833 417 adultos de 50 años o más.
Los diagnósticos incluían disfonía, una alteración de la calidad de la voz; afonía, su pérdida; y otros trastornos relacionados con cómo se produce o resuena.
Los investigadores compararon pacientes con estos problemas y personas sin trastornos vocales ni pérdida auditiva, seleccionando grupos semejantes en edad, sexo y antecedentes cardiovasculares.
Excluyeron a quienes ya tenían determinadas enfermedades neurológicas o deterioro cognitivo. Contabilizaron nuevos diagnósticos a partir de un año después de la consulta inicial.
Los resultados evaluados abarcaron deterioro cognitivo leve, enfermedad de Alzheimer y otras demencias. También analizaron grupos con pérdida auditiva para comparar las asociaciones encontradas.
Los trastornos vocales se asociaron con mayor riesgo
En la comparación principal, los problemas de voz se asociaron con un riesgo aproximadamente 29 % mayor de desarrollar deterioro cognitivo respecto del grupo de control.
La pérdida auditiva también mostró una asociación. Quienes tenían dificultades para oír presentaron un riesgo alrededor de 27 % mayor que sus respectivos controles durante el seguimiento.
Al comparar directamente ambos problemas, los pacientes con trastornos vocales sin pérdida auditiva presentaron un riesgo aproximadamente 26 % mayor que quienes solo tenían dificultades auditivas.
Quienes combinaban problemas vocales y auditivos registraron aproximadamente el doble de riesgo frente a sus controles. Sin embargo, al compararlos directamente con quienes solo tenían trastornos vocales, no hubo diferencias significativas.
Los autores plantean que los trastornos vocales podrían funcionar como indicadores tempranos de riesgo. El estudio identificó asociaciones entre diagnósticos registrados, sin establecer una relación causal.
Las consultas podrían ayudar a detectar señales
Una posible explicación es que ciertos problemas vocales aparezcan como manifestaciones tempranas de procesos neurológicos que, más adelante, también afecten las capacidades cognitivas.
Otra posibilidad involucra la comunicación cotidiana. Las dificultades para hablar pueden reducir la participación en conversaciones y actividades sociales que mantienen a las personas mentalmente activas.
Estas explicaciones se apoyan en investigaciones anteriores. Los mecanismos que conectarían específicamente los trastornos de la voz con el deterioro cognitivo todavía no están establecidos.
Los investigadores proponen aprovechar las consultas de otorrinolaringología y medicina general para identificar pacientes que podrían beneficiarse de una evaluación de memoria y otras capacidades.
También plantean investigar si tratar tempranamente los problemas de voz podría modificar el riesgo posterior de deterioro cognitivo, una posibilidad que este trabajo no evaluó.
Russo, A. G., Hawkshaw, M. J., & Sataloff, R. T. (2026). Voice disorders as early biomarkers of cognitive decline. Journal of Voice. Publicación anticipada en línea. DOI: 10.1016/j.jvoice.2026.07.037




