Durante años, cuando se hablaba de personas que superan los 100 años, casi toda la atención se centraba en su alimentación. Sin embargo, un nuevo estudio encontró que también comparten ciertas características psicológicas.
La investigación comparó a adultos mayores que viven en la Zona Azul de Cerdeña, famosa por su extraordinaria longevidad, con personas de otra zona rural cercana que no pertenece a esta región.
Los resultados mostraron diferencias que van más allá de la dieta. Quienes vivían en la Zona Azul destacaban por su forma de afrontar los problemas, gestionar sus emociones y mantenerse activos durante la vejez.
Un perfil psicológico para envejecer mejor
Para responder esa pregunta, los investigadores evaluaron a 125 adultos de entre 71 y 101 años. Analizaron su personalidad, bienestar psicológico, calidad de vida y hábitos cotidianos.
Después de comparar ambos grupos, observaron que las personas de la Zona Azul obtenían puntuaciones más altas en apertura a nuevas experiencias, una característica relacionada con la curiosidad y el interés por aprender.
También mostraban mejores estrategias para afrontar situaciones difíciles. En lugar de quedarse bloqueados frente a los problemas, tendían a adaptarse mejor y buscar soluciones cuando aparecían los desafíos diarios.
Otro aspecto destacado fue la competencia emocional. Los participantes de la Zona Azul manifestaban una mayor capacidad para comprender y expresar sus emociones, además de mantener relaciones sociales satisfactorias durante la vejez.
Aunque estas diferencias no explican por sí solas la longevidad, sí ofrecen una imagen más completa de cómo distintos factores pueden contribuir a envejecer conservando una buena salud psicológica.
La personalidad también influye en la calidad de vida
El estudio encontró que algunos rasgos de personalidad estaban relacionados con un mayor bienestar. Las personas más responsables reportaban mayor satisfacción con su vida y mejores estrategias para afrontar dificultades.
La apertura a nuevas experiencias también se relacionó con un mayor bienestar psicológico. Además, quienes obtenían puntuaciones más altas dedicaban más tiempo a actividades físicas, sociales o intelectualmente estimulantes.
En cambio, los participantes con niveles más elevados de neuroticismo tendían a percibir una peor calidad de vida relacionada con su salud, una asociación que ya había sido sugerida en investigaciones anteriores.
Curiosamente, los investigadores no encontraron diferencias importantes en la calidad de vida relacionada con la salud entre ambas regiones. Las mayores diferencias aparecieron en la personalidad y el bienestar psicológico.
Estos resultados apoyan la idea de que el envejecimiento saludable depende de varios elementos que interactúan entre sí, y no únicamente de los hábitos alimentarios o del estado físico.
Mantenerse activo parecen marcar la diferencia
Otro hallazgo fue que los habitantes de la Zona Azul participaban con mayor frecuencia en actividades que estimulaban tanto el cuerpo como la mente, incluyendo pasatiempos, ejercicio y actividades compartidas con otras personas.
Los autores consideran que este estilo de vida puede favorecer el bienestar emocional, ya que mantenerse socialmente conectado y mentalmente activo ayuda a conservar la participación en la vida cotidiana.
La investigación también plantea que la personalidad podría influir en la decisión de seguir realizando actividades estimulantes incluso durante edades muy avanzadas, favoreciendo un envejecimiento más activo.
Aun así, los científicos aclaran que este trabajo muestra asociaciones y no demuestra que esos rasgos sean la causa directa de vivir más de 100 años. Para responder esa pregunta serán necesarios estudios de seguimiento.




