¿Es posible envejecer sin estar condenado a una acumulación de enfermedades? Un nuevo estudio publicado en Nature Aging responde con un rotundo sí. Tras seguir durante 15 años a más de 2,400 adultos mayores, investigadores europeos identificaron un factor determinante que podría ayudar a frenar las enfermedades crónicas en la vejez: la calidad de la dieta.
A medida que envejecemos, aumenta el riesgo de sufrir varias enfermedades crónicas al mismo tiempo, como problemas cardiovasculares, neurodegenerativos o trastornos del estado de ánimo. Este fenómeno se conoce como multimorbilidad y representa uno de los mayores desafíos para la salud pública del siglo XXI.
Sin embargo, este estudio ofrece esperanza. Según sus hallazgos, ciertos patrones alimentarios saludables pueden ralentizar significativamente la velocidad con que se acumulan enfermedades en las personas mayores. Y lo mejor: son estrategias que están al alcance de todos.
El impacto silencioso de la multimorbilidad
La multimorbilidad, definida como la presencia de dos o más enfermedades crónicas al mismo tiempo, es más que una estadística: afecta la calidad de vida, reduce la autonomía y eleva los costos sanitarios. A los 70 años, las personas tienen cinco veces más carga de enfermedad que a los 40, según datos globales.
Pero no todas las enfermedades se acumulan al mismo ritmo ni en todos los órganos por igual. El estudio se centró en tres grandes grupos: cardiovasculares, neuropsiquiátricas y musculoesqueléticas. Y fue precisamente en las dos primeras donde se observó una asociación más clara con la dieta.
El estudio que cambió la perspectiva
El estudio publicado en Nature Aging, analizó los hábitos alimentarios de adultos mayores suecos pertenecientes a la cohorte SNAC-K. Los investigadores evaluaron cuánto se adherían los participantes a cuatro patrones dietéticos distintos y cómo esa adherencia se relacionaba con la velocidad de acumulación de enfermedades.
Los patrones saludables evaluados fueron: la dieta MIND (centrada en la salud cerebral), el Índice de Alimentación Saludable Alternativo (AHEI) y la Dieta Mediterránea Alternativa (AMED). El cuarto patrón fue el Índice Dietético Inflamatorio Empírico (EDII), que refleja una dieta inflamatoria.
Los resultados fueron contundentes. Cuanto mayor era la adherencia a las dietas MIND, AHEI o AMED, menor era la velocidad con que aumentaban las enfermedades crónicas. En cambio, una dieta más inflamatoria (alto puntaje en EDII) aceleraba ese deterioro.
¿Cómo frenar las enfermedades crónicas en la vejez?
La clave está en la alimentación. Según el estudio, seguir una dieta basada en vegetales, cereales integrales, pescado, aceite de oliva y bajo consumo de azúcares y carnes procesadas puede desacelerar el deterioro de la salud en adultos mayores.
La dieta MIND, por ejemplo, combina elementos de la dieta mediterránea y DASH, con énfasis en alimentos que protegen el cerebro. Fue la más efectiva en reducir la acumulación de enfermedades neuropsiquiátricas, como demencia o depresión.
La AHEI, diseñada para reflejar los alimentos más protectores contra enfermedades crónicas, demostró la mayor efectividad general. Y la AMED, aunque con resultados algo más modestos, también se asoció con beneficios significativos.
En sentido opuesto, el EDII (que refleja una dieta rica en alimentos procesados, azúcares, carnes rojas y grasas saturadas) se relacionó con una rápida acumulación de enfermedades.
Diferencias entre hombres, mujeres y edades avanzadas
Una observación interesante fue que los beneficios de las dietas saludables fueron más notables en mujeres y en personas mayores de 78 años. En ellas, la acumulación de enfermedades, especialmente cardiovasculares y neurodegenerativas, se redujo con mayor fuerza.
Esto podría deberse a diferencias hormonales, al estilo de vida o incluso a una mayor precisión al reportar lo que comen. También podría estar relacionado con una mayor esperanza de vida, lo que permite observar mejor los efectos acumulativos de una dieta sana.
La inflamación como nexo biológico
Uno de los mecanismos más probables que explican estos hallazgos es la inflamación crónica de bajo grado, también conocida como inflammaging. Esta condición, común en la vejez, se ha relacionado con enfermedades como Alzheimer, depresión, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.
Los patrones MIND, AHEI y AMED están asociados a niveles más bajos de marcadores inflamatorios como la interleucina-6 o la proteína C-reactiva. Por el contrario, dietas inflamatorias como las reflejadas por el EDII aumentan estos marcadores, lo que podría acelerar el deterioro en la salud.
Cómo prevenir las enfermedades en la vejez desde hoy
Adoptar un patrón alimentario saludable no requiere cambios extremos. Basta con incorporar más frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos y pescado. Reducir el consumo de embutidos, frituras, azúcares refinados y comida ultraprocesada puede marcar la diferencia.
El estudio también sugiere que nunca es tarde para empezar. Incluso en adultos mayores, los beneficios de una buena alimentación se hicieron evidentes. Esto subraya la importancia de intervenir en cualquier etapa de la vida.
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En conclusión
Este estudio aporta evidencia sólida de que mejorar la calidad de la dieta podría ser una de las estrategias más efectivas para frenar el avance de enfermedades crónicas en la vejez. ¡Y está en nuestras manos! No se trata solo de vivir más, sino de vivir mejor. Y cada elección alimentaria cuenta.
- Abbad-Gomez, D., Carballo-Casla, A., Beridze, G., et al. (2025). Dietary patterns and accelerated multimorbidity in older adults. Nature Aging. DOI: 10.1038/s43587-025-00929-8




