La osteoartritis deteriora lentamente las articulaciones y limita la movilidad de millones de personas. Ahora, un estudio preclínico mostró que una sola inyección logró revertir la enfermedad.
Hasta ahora, los tratamientos disponibles buscaban aliviar el dolor o retrasar el avance de la enfermedad, pero ninguno conseguía restaurar las articulaciones dañadas de esta manera.
Los investigadores observaron que las articulaciones tratadas recuperaron su estado saludable en solo cuatro y ocho semanas, un resultado que ahora deberá confirmarse en estudios clínicos.
Una terapia diseñada para actuar durante meses
El equipo reúne científicos de la Universidad de Colorado Boulder, CU Anschutz y la Universidad Estatal de Colorado, especializados en biomateriales, ingeniería y ortopedia.
Su primera estrategia reutiliza un medicamento que ya cuenta con aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, aunque todavía no revelaron cuál.
Para administrarlo, desarrollaron partículas capaces de permanecer dentro de la articulación y liberar dosis intermitentes del fármaco durante varios meses.
Esta liberación prolongada permitiría mantener el efecto terapéutico sin aplicar inyecciones frecuentes, mientras las células del cartílago y el hueso participan en la reparación.
Cuando probaron el sistema en animales con articulaciones artríticas o lesionadas, observaron que estas regresaron a un estado saludable entre cuatro y ocho semanas.
El cuerpo participa directamente en la reparación
La osteoartritis aparece cuando el cartílago que amortigua el contacto entre los huesos comienza a deteriorarse y pierde gradualmente su capacidad protectora.
Con el avance de la enfermedad, los huesos pueden rozarse, cambiar de forma y provocar rigidez, inflamación y dolor durante actividades tan básicas como caminar.
Además de la inyección, los investigadores desarrollaron un biomaterial para personas con lesiones importantes o espacios vacíos dentro del cartílago y el hueso.
Este material contiene proteínas diseñadas para atraer células progenitoras del propio organismo, capaces de convertirse en tejidos necesarios para cubrir y reparar las zonas dañadas.
En los experimentos, la aplicación de este material produjo regeneración completa de los defectos tratados, según los resultados comunicados por el equipo de investigación.
Los ensayos en humanos todavía deberán esperar
Los investigadores también evaluaron ambas terapias en células humanas obtenidas de pacientes sometidos a reemplazos articulares y observaron señales claras de actividad regenerativa.
Sin embargo, los resultados corresponden a estudios preclínicos y todavía no han sido publicados en una revista científica ni evaluados mediante revisión por pares.
El proyecto completó su primera fase y avanzará ahora hacia estudios adicionales de seguridad y toxicología, necesarios antes de probar el tratamiento en personas.
El trabajo forma parte del programa NITRO de ARPA-H, que otorgó al equipo hasta 33,5 millones de dólares para desarrollar terapias articulares mínimamente invasivas.





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