La nutrición va mucho más allá de las calorías y macronutrientes. Cada célula de nuestro organismo depende de micronutrientes específicos que sostienen procesos vitales, desde la producción de energía hasta la protección contra enfermedades.
En este contexto, la ciencia ha centrado su atención en un micronutriente sorprendente: la queuina y su derivado, la queuosina. Estos compuestos, de origen bacteriano, han demostrado desempeñar un papel crucial en la función cerebral y en la prevención de enfermedades como el cáncer.
Un estudio publicado en bioRxiv identificó al oncogén SLC35F2 como el transportador clave de queuina y queuosina en células humanas. Este hallazgo revela cómo estos micronutrientes, adquiridos a través de la dieta y la microbiota intestinal, logran ingresar en nuestras células y cumplir funciones esenciales en la modificación de tRNA, proceso fundamental para la precisión de la traducción genética.
Estos descubrimientos no solo explican un mecanismo biológico largamente desconocido, sino que también abren la puerta a nuevas estrategias para proteger el cerebro, mejorar la memoria y frenar el avance de tumores.
Micronutriente para salud cerebral
El cerebro es uno de los órganos más dependientes de un suministro adecuado de nutrientes. La queuina y la queuosina han demostrado influir directamente en la estabilidad de las moléculas de tRNA, esenciales para la correcta síntesis de proteínas. Cuando este proceso se optimiza, la comunicación neuronal mejora, favoreciendo la memoria, el aprendizaje y la plasticidad cerebral.
Según el artículo, la deficiencia de este micronutriente se relaciona con trastornos neurológicos y una mayor vulnerabilidad al estrés oxidativo. Investigaciones previas ya habían mostrado que niveles adecuados de queuina podían proteger contra procesos degenerativos relacionados con el envejecimiento.
Además, el transportador SLC35F2, altamente expresado en el tracto digestivo y en tejidos vinculados al metabolismo, asegura que este nutriente llegue al sistema nervioso central. Esto refuerza la idea de que la nutrición intestinal y la salud cerebral están estrechamente interconectadas.
Micronutriente contra el cáncer
Más allá de su papel en el cerebro, la queuina y la queuosina también actúan como defensores celulares frente al cáncer. La investigación muestra que el transportador SLC35F2, además de facilitar la entrada de estos micronutrientes, está implicado en la progresión tumoral.
Su sobreexpresión en tejidos cancerosos sugiere que el exceso de modificación de tRNA puede dar ventajas de crecimiento a células malignas.
Sin embargo, este hallazgo también abre oportunidades terapéuticas. El mismo transportador ha demostrado ser responsable de la entrada de fármacos anticancerígenos como YM155 en las células. Esto significa que, al comprender mejor cómo actúa SLC35F2, se podrían diseñar tratamientos más específicos y eficaces que utilicen esta vía para atacar tumores.
En modelos celulares, inhibir la acción de SLC35F2 redujo la capacidad proliferativa de células cancerígenas, reforzando la hipótesis de que controlar este transportador y los niveles de queuina podría ser clave en la lucha contra el cáncer.
Conexión entre microbiota, dieta y salud
Un aspecto especialmente interesante es que la queuina no puede ser producida por el cuerpo humano. Proviene de bacterias intestinales y de alimentos que contienen este compuesto. Esto convierte a la microbiota en un proveedor esencial de este micronutriente, situando a la dieta y al equilibrio microbiano como factores decisivos en su disponibilidad.
La deficiencia de queuina podría deberse tanto a una alimentación pobre en fuentes bacterianas como a un desequilibrio intestinal. Este vínculo directo entre microbiota, nutrición y salud cerebral o anticancerígena subraya la importancia de cuidar la dieta y mantener un ecosistema intestinal diverso y saludable.
Los científicos sugieren que futuras intervenciones podrían centrarse en promover bacterias productoras de queuina o en desarrollar suplementos dirigidos para asegurar niveles adecuados en el organismo.
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Conclusión
La identificación del transportador SLC35F2 como la puerta de entrada celular de la queuina y la queuosina representa un avance crucial para la ciencia. Este micronutriente, antes casi desconocido, emerge ahora como un factor decisivo para la salud cerebral y como un escudo frente al cáncer.
Comprender esta conexión entre microbiota, nutrición y biología molecular no solo transforma la forma en que entendemos nuestra alimentación, sino que también abre posibilidades médicas inéditas. En un futuro próximo, terapias basadas en este micronutriente podrían proteger el cerebro, frenar tumores y mejorar la calidad de vida.
- Burtnyak, L., Yuan, Y., Pan, X., Gunaratne, L., et al. (2024). The oncogene SLC35F2 is a high-specificity transporter for the micronutrients queuine and queuosine. bioRxiv. DOI: 10.1101/2024.12.03.625470




