Una parte de nuestra personalidad podría estar relacionada con la microbiota intestinal y oral, según revela un nuevo estudio.
Científicos detectaron diferencias en ciertos microbios de personas con mayores puntuaciones en frialdad, manipulación, impulsividad y conducta antisocial.
Los hallazgos ofrecen una nueva forma de estudiar las tendencias psicopáticas, aunque todavía no permiten determinar qué origina esta relación ni hacia dónde actúa.
Lo que encontraron en 200 participantes
El estudio reunió a 200 adultos portugueses de entre 19 y 64 años, reclutados fuera de instituciones clínicas, psiquiátricas o penitenciarias.
Cada participante completó cuestionarios para medir psicopatía, empatía y ansiedad, además de registrar su alimentación, actividad física, antecedentes médicos y consumo de medicamentos.
Los investigadores no diagnosticaron psicopatía. Analizaron rasgos presentes en distintos grados, como frialdad afectiva, manipulación interpersonal, comportamiento antisocial y estilo de vida impulsivo.
Después recogieron muestras fecales y orales para estudiar la composición microbiana. También analizaron plasma y heces buscando sustancias relacionadas con la actividad metabólica.
Con las evaluaciones psicológicas formaron cuatro grupos, separados por niveles altos o bajos de tendencias psicopáticas y ansiedad, para comparar sus características biológicas.
Las bacterias asociadas con estos rasgos
La diversidad general de microbios intestinales y orales no mostró diferencias significativas entre los grupos, descartando una separación microbiana amplia y fácilmente reconocible.
Sin embargo, la composición intestinal sí estuvo relacionada con las puntuaciones continuas de psicopatía, aunque explicó menos del 1 % de las variaciones observadas.
Una mayor presencia intestinal de Allisonella y Cloacibacillus evryensis se relacionó con puntuaciones superiores en varios rasgos psicopáticos, incluso después de ajustar posibles factores asociados.
En la boca, Treponema vincentii presentó una relación negativa con la puntuación total, la conducta antisocial y el estilo de vida impulsivo.
Además, las concentraciones fecales de glucosa y taurina aumentaron junto con algunas puntuaciones psicopáticas, señalando posibles diferencias en el metabolismo intestinal de los participantes.
Qué significa realmente esta relación biológica
Algunas bacterias identificadas pueden producir histamina o compuestos relacionados con el GABA, sustancias capaces de participar en la comunicación entre intestino, sistema inmunitario y cerebro.
La glucosa y la taurina fecales también podrían reflejar diferencias en absorción, metabolismo energético, procesamiento de ácidos biliares o funcionamiento de la barrera intestinal.
Sin embargo, esta investigación observó asociaciones en un solo momento. La alimentación, las hormonas, el estrés y determinados comportamientos también pueden modificar profundamente la microbiota.
La muestra estuvo compuesta principalmente por mujeres y personas sin diagnóstico clínico, por lo que los resultados describen tendencias subclínicas dentro de la población general.
Nuevos estudios deberán comprobar si estas señales se repiten en otras poblaciones y determinar si los microbios influyen en estos rasgos o simplemente los acompañan.




