La ciencia sigue revelando secretos fascinantes sobre cómo los nutrientes regulan procesos vitales. Un hallazgo reciente muestra que un nutriente clave que proviene de bacterias intestinales puede conectar la memoria, el cáncer y el envejecimiento. Según el artículo publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, este avance podría transformar nuestra comprensión de la biología celular.
El micronutriente en cuestión es la queuina, junto con su derivado, la queuosina. Ambos provienen exclusivamente de bacterias y deben obtenerse a través de la dieta o del microbioma intestinal. Una vez dentro de las células, estas moléculas se integran en el ARN de transferencia (tRNA), mejorando la precisión en la lectura del código genético.
Durante décadas se desconocía cómo las células humanas lograban captar estas moléculas. El estudio logró identificar a la proteína SLC35F2, un transportador altamente especializado que actúa como la puerta de entrada celular de queuina y queuosina. Este descubrimiento abre un nuevo campo de investigación biomédica.
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El nutriente clave que relaciona memoria, cáncer y envejecimiento
La queuina no se produce en nuestro cuerpo. Su presencia depende de la alimentación y de bacterias intestinales que la liberan. Una vez incorporada al tRNA, regula procesos esenciales de traducción de proteínas, impactando funciones cerebrales y celulares.
De acuerdo al estudio, la modificación de tRNA mediante queuosina está relacionada con la memoria y el aprendizaje, al mejorar la eficiencia de la síntesis proteica en neuronas. Asimismo, niveles bajos de queuina se han asociado con estrés oxidativo, un factor que acelera el envejecimiento celular.
En el ámbito oncológico, la sobreexpresión del transportador SLC35F2 se ha vinculado con varios tipos de cáncer, como pulmón y tiroides. Esto sugiere que el exceso de captación de queuina y queuosina podría favorecer la proliferación descontrolada de células malignas.
SLC35F2: la puerta de entrada del nutriente esencial para la salud
Los investigadores identificaron que SLC35F2 funciona como el transportador exclusivo de queuina y queuosina en células humanas. Mediante técnicas de edición genética en células HeLa, demostraron que al eliminar este transportador desaparecía por completo la capacidad celular de incorporar queuosina.
Este hallazgo no solo resuelve un misterio de la biología molecular, sino que conecta directamente a este transportador con procesos de salud y enfermedad. En condiciones normales, el cuerpo mantiene niveles bajos de queuina en sangre, lo que garantiza una función celular estable. Sin embargo, alteraciones en SLC35F2 pueden modificar este equilibrio.
En experimentos adicionales, el equipo confirmó que SLC35F2 es altamente específico: no transporta otras bases nitrogenadas, solo queuina y queuosina. Esta precisión lo convierte en una pieza fundamental para entender cómo se regulan nutrientes esenciales.
Impacto en la memoria y funciones cerebrales
El estudio destaca que la presencia de queuosina en tRNA neuronal está vinculada con procesos de aprendizaje y memoria. Animales y células con deficiencia en este nutriente mostraron menor capacidad para sostener una traducción proteica eficiente, afectando la plasticidad sináptica.
Esto respalda la idea de que la microbiota intestinal influye directamente en el rendimiento cognitivo a través de la disponibilidad de micronutrientes. La queuina actúa como un puente molecular entre lo que comemos, el equilibrio microbiano y el cerebro.
Además, investigaciones como la de Richard et al. (2021) señalan que la suplementación con queuina podría proteger contra el deterioro neuronal, ofreciendo una vía potencial para el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
Conexión con el cáncer
La relación entre queuina, su transportador SLC35F2 y el cáncer es especialmente llamativa. Según el estudio, este transportador ha sido catalogado como oncogén, pues su sobreexpresión favorece la proliferación celular. En tejidos tumorales, se han encontrado niveles elevados de SLC35F2.
Una hipótesis es que las células malignas aprovechan este mecanismo para aumentar la modificación de sus tRNA, optimizando la producción de proteínas necesarias para dividirse rápidamente. Esto convierte a SLC35F2 en un posible blanco terapéutico en tratamientos oncológicos.
El hecho de que también transporte el fármaco anticancerígeno YM155 refuerza su relevancia clínica, ya que su bloqueo puede aumentar la resistencia o sensibilidad de ciertos tumores a la terapia.
Envejecimiento y equilibrio celular
El envejecimiento está estrechamente ligado al daño oxidativo y a la pérdida de eficiencia en la síntesis de proteínas. La queuina, al participar en la estabilización del tRNA, actúa como un factor de resiliencia celular. Su deficiencia acelera procesos de desgaste, mientras que su presencia protege frente al estrés oxidativo.
El estudio señala que este nutriente podría tener un rol protector en tejidos del sistema digestivo, donde se expresa fuertemente SLC35F2. Este hallazgo abre la posibilidad de explorar intervenciones nutricionales o microbiológicas para mantener niveles adecuados de queuina durante el envejecimiento.
Conclusión
El descubrimiento del transportador SLC35F2 como regulador de la queuina y la queuosina representa un avance fundamental. Este nutriente clave conecta procesos aparentemente distintos como memoria, cáncer y envejecimiento, mostrando cómo una sola molécula puede influir en nuestra salud.
En un futuro, el control de la biodisponibilidad de queuina podría servir como estrategia para prevenir enfermedades neurodegenerativas, frenar el envejecimiento celular y desarrollar terapias oncológicas más eficaces. La ciencia comienza a revelar que lo que comemos y las bacterias que habitan en nosotros son determinantes de nuestro destino biológico.
- Burtnyak, L., Yuan, Y., Stojek, E., et al. (2025). The oncogene SLC35F2 is a high-specificity transporter for the micronutrients queuine and queuosine. Proceedings of the National Academy of Sciences. DOI: 10.1073/pnas.2425364122
- Richard, P., et al. (2021). Queuine, a bacterial-derived hypermodified nucleobase, shows protection in in vitro models of neurodegeneration. PLoS One, 16(6). DOI: 10.1371/journal.pone.0253216
