La sangre humana transporta contaminantes que ingerimos o inhalamos diariamente, algunos capaces de permanecer dentro del organismo durante años e incluso décadas.
Ahora, científicos encontraron una posible forma de extraer parte de esas sustancias mediante una terapia que filtra la sangre fuera del cuerpo.
Los primeros resultados muestran reducciones de microplásticos y PFAS, conocidos como “químicos eternos”, aunque la respuesta varió considerablemente entre pacientes y contaminantes.
Una terapia que filtra la sangre humana
La técnica se llama aféresis terapéutica y ya se utiliza para retirar colesterol, anticuerpos y otros componentes relacionados con diversas enfermedades.
Durante el procedimiento, la sangre circula por un sistema externo que separa determinadas sustancias y después devuelve los componentes necesarios al paciente.
Los investigadores evaluaron principalmente la plasmaféresis de doble filtración, capaz de retener partículas y moléculas asociadas con lípidos y proteínas sanguíneas.
Esta asociación resulta importante porque los microplásticos y PFAS pueden adherirse a proteínas y grasas, formando complejos que circulan dentro del organismo.
Al capturar esas estructuras, el sistema podría retirar simultáneamente contaminantes ambientales, colesterol y sustancias relacionadas con la inflamación presentes en la sangre.
Los contaminantes disminuyeron después del procedimiento
En 14 pacientes, los análisis mostraron reducciones de hasta 25 % en cuatro PFAS frecuentes después de una sesión de plasmaféresis.
Otro laboratorio analizó cuatro personas y encontró disminuciones promedio superiores al 40 % para varios compuestos, alcanzando 75,8 % en uno de ellos.
Los resultados con microplásticos fueron más variables. Algunos polímeros disminuyeron, mientras otros aumentaron o permanecieron indetectables después del procedimiento realizado.
En dos pacientes tratados con filtración y un sistema adicional de adsorción, desaparecieron completamente de las muestras varios plásticos que antes eran detectables.
Sin embargo, esa desaparición se refiere únicamente a los polímeros medidos en la sangre, no a todos los microplásticos acumulados dentro del cuerpo.
Los primeros resultados requieren mayor confirmación
El estudio reunió grupos pequeños y heterogéneos de pacientes que ya necesitaban aféresis por trastornos lipídicos, enfermedades autoinmunes u otras indicaciones médicas.
Además, medir microplásticos en sangre continúa siendo difícil debido a su diversidad, diminuto tamaño y riesgo de contaminación durante el procesamiento.
Los investigadores también plantean que algunas partículas podrían movilizarse desde los tejidos hacia la sangre, explicando por qué ciertos niveles aumentaron temporalmente tras filtrarla.
Por ello, será necesario realizar ensayos clínicos amplios y seguimientos prolongados para conocer cuánto dura la reducción y qué beneficios produce realmente.
Aun así, los hallazgos presentan una estrategia concreta para retirar contaminantes persistentes de la circulación y estudiar cómo disminuir su carga dentro del organismo.




