El cáncer de mama triple negativo es una de las formas más agresivas y difíciles de tratar de esta enfermedad. Se caracteriza por la ausencia de tres receptores clave: estrógeno, progesterona y HER2, lo que limita las opciones terapéuticas.
Su alta plasticidad celular lo convierte en un desafío clínico que suele asociarse a mal pronóstico y resistencia a terapias convencionales.
Un estudio publicado en la revista Oncogene identificó un posible tratamiento innovador para este tipo de cáncer. Mediante una búsqueda exhaustiva de fármacos, investigadores encontraron que inhibidores de la enzima polo-like kinase 1 (PLK1) inducen diferenciación celular en tumores de mama triple negativo. Este hallazgo abre nuevas posibilidades para terapias más efectivas.
La investigación demuestra que estos inhibidores no solo bloquean la proliferación de células tumorales, sino que también promueven un estado similar al de células normales. En modelos preclínicos, esta estrategia redujo notablemente el crecimiento tumoral, lo que sugiere un enfoque prometedor en el tratamiento para cáncer de mama triple negativo.
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Un reto clínico de difícil abordaje
El cáncer de mama triple negativo representa alrededor del 15% de todos los casos de cáncer de mama. A diferencia de otros subtipos, carece de receptores que puedan ser atacados con terapias hormonales o dirigidas, como tamoxifeno o trastuzumab. Esto deja como principales opciones la quimioterapia, radioterapia o inmunoterapia.
Su agresividad se debe en gran parte a la plasticidad celular, es decir, la capacidad de las células tumorales de cambiar de forma y función.
Esta característica les permite evadir tratamientos y adaptarse a diferentes entornos, complicando los intentos de frenar su progresión. De ahí surge la necesidad urgente de estrategias terapéuticas alternativas.
Los investigadores plantearon que esta plasticidad, en lugar de ser solo un obstáculo, podía convertirse en un punto vulnerable. Si se lograba inducir la diferenciación de las células hacia un estado menos agresivo, sería posible reducir su capacidad de crecimiento y propagación.
Un hallazgo mediante cribado de fármacos
Para explorar esta idea, el equipo científico realizó un análisis de más de 9.500 compuestos en células de cáncer de mama triple negativo. De este exhaustivo cribado, identificaron tres inhibidores de PLK1: rigosertib, volasertib y BI-2536, como los más prometedores.
Según el estudio, estos fármacos aumentaron los niveles de receptores de estrógeno (ERα) en las células tumorales. Aunque este receptor normalmente impulsa el crecimiento en otros tipos de cáncer de mama, en este contexto promovió señales de diferenciación y redujo la capacidad tumorigénica.
Los resultados revelaron que la inhibición de PLK1 activa un programa celular que incluye daño en el ADN, arresto mitótico y finalmente muerte celular. Este proceso limita la proliferación descontrolada, y en las células que sobreviven, se observa un potencial tumoral mucho menor.
Diferenciación celular como estrategia terapéutica
Una de las claves del hallazgo es que la inducción de diferenciación hace que las células tumorales se asemejen más a células mamarias normales. Este cambio reduce su agresividad y aumenta la posibilidad de controlarlas con tratamientos complementarios.
El análisis genético mostró que las células tratadas con inhibidores de PLK1 activaban un conjunto de genes más parecido al tejido mamario sano que al tumoral. Además, pacientes con cáncer de mama triple negativo que presentaban mayor expresión de estos genes mostraban una mejor supervivencia global.
Este enfoque se asemeja al de terapias de diferenciación usadas con éxito en leucemias, pero aplicadas a un tumor sólido como el de mama. Aunque todavía se encuentra en etapa experimental, representa un cambio de paradigma en la forma de enfrentar esta enfermedad.
Resultados en modelos animales
Los experimentos en modelos de ratón confirmaron la eficacia de los inhibidores de PLK1. Tumores derivados de pacientes y cultivados en animales mostraron una clara reducción en su crecimiento al ser tratados con rigosertib.
Los investigadores notaron que el tratamiento hacía que las células cancerígenas se multiplicaran menos y murieran más rápido. En otras palabras, el fármaco no solo detiene el tumor, sino que ayuda a eliminarlo poco a poco.
Aunque los resultados in vivo no siempre reflejaron un aumento sostenido de ERα, los autores señalan que las células diferenciadas podrían detener su proliferación, favoreciendo la selección de células menos agresivas. Esto explicaría por qué la estrategia sigue mostrando eficacia general en la reducción tumoral.
Perspectivas y próximos pasos
A pesar del entusiasmo, los investigadores advierten que aún es pronto para trasladar estos hallazgos a la práctica clínica. Los ensayos realizados se limitaron a estudios preclínicos en laboratorio y en modelos animales. Se necesitarán futuros ensayos clínicos para confirmar seguridad, eficacia y dosis adecuadas en humanos.
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Conclusión
El estudio muestra que inhibir PLK1 puede frenar el cáncer de mama triple negativo, favoreciendo la diferenciación celular y reduciendo el crecimiento tumoral en modelos preclínicos. Este enfoque innovador representa un potencial punto de inflexión en la búsqueda de terapias más efectivas contra uno de los subtipos más agresivos de cáncer de mama.
Si bien se requieren más investigaciones, estos hallazgos abren la puerta a tratamientos que podrían cambiar el futuro de miles de pacientes en todo el mundo.
Vulin, M., Jehanno, C., Sethi, A., et al. (2022). A high-throughput drug screen reveals means to differentiate triple-negative breast cancer. Oncogene. DOI: 10.1038/s41388-022-02429-0





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