El alzhéimer daña regiones cerebrales necesarias para recordar y orientarse. Comprender cómo las actividades cotidianas se relacionan con esta enfermedad puede aportar nuevas líneas de investigación.
Investigadores de la Escuela de Medicina de Harvard encontraron que los taxistas y conductores de ambulancias presentaban la menor proporción de muertes por alzhéimer entre 443 ocupaciones.
Ambos trabajos requieren orientarse y calcular recorridos constantemente. Los resultados plantean que estas exigencias mentales podrían relacionarse con cierta protección cerebral, una posibilidad todavía por comprobar.
Dos profesiones destacan entre millones de registros
El estudio, publicado en BMJ, examinó certificados de defunción de casi nueve millones de adultos en Estados Unidos, correspondientes al periodo comprendido entre 2020 y 2022.
Estos documentos incluían la ocupación habitual de cada persona. En el conjunto analizado, el 3,88 % de las muertes tenía al alzhéimer como causa subyacente.
Entre los 16 658 taxistas fallecidos, esa proporción fue del 1,03 %. En los 1348 conductores de ambulancias, el porcentaje registrado fue del 0,74 %.
Los investigadores ajustaron las comparaciones considerando edad al fallecer, sexo, educación y otras características demográficas. Las dos ocupaciones continuaron presentando las proporciones más bajas de muertes por alzhéimer.
Tras ese ajuste, las cifras fueron del 1,03 % para taxistas y del 0,91 % para conductores de ambulancias, frente al 1,69 % del conjunto analizado.
Orientarse constantemente exige una intensa actividad cerebral
Para explicar esta asociación, los autores centraron su atención en el hipocampo, una región cerebral que participa en la memoria y permite construir mapas mentales.
Esta estructura ayuda a recordar ubicaciones y reconocer cómo se conectan distintos lugares. También figura entre las regiones que sufren daños tempranos durante el alzhéimer.
El trabajo de taxistas y conductores de ambulancias exige localizar destinos y adaptar trayectos. Esa actividad demanda utilizar repetidamente las capacidades de orientación y memoria espacial.
Investigaciones anteriores con taxistas londinenses habían encontrado diferencias en la estructura del hipocampo relacionadas con la experiencia acumulada, lo que motivó esta comparación entre profesiones.
El mismo patrón de mortalidad no apareció entre conductores de autobuses, pilotos y capitanes de barco, cuyas rutas suelen estar más establecidas de antemano.
La posible conexión entre orientación espacial y alzhéimer
La diferencia también se mantuvo al analizar únicamente a quienes fallecieron a partir de los 60 años y al incluir el alzhéimer como causa contribuyente de muerte.
Sin embargo, los taxistas y conductores de ambulancias no mostraron ese mismo patrón para otras demencias, como la vascular, relacionada con daños en los vasos sanguíneos cerebrales.
Los autores proponen que las exigencias de orientación de ambos trabajos podrían favorecer cambios cerebrales relacionados con la menor proporción de muertes atribuidas al alzhéimer.
Esta hipótesis se apoya en investigaciones previas con taxistas londinenses, que encontraron diferencias en el hipocampo vinculadas con los años de experiencia recorriendo la ciudad.
El hallazgo sitúa a la memoria espacial como un posible vínculo entre las exigencias de estos trabajos y la menor proporción de muertes por alzhéimer.




