La acidez estomacal es uno de los malestares más comunes en el embarazo, afectando a casi ocho de cada diez mujeres. Para aliviar este síntoma, los médicos suelen recetar inhibidores de la bomba de protones (IBP), considerados durante mucho tiempo seguros. Sin embargo, nuevos hallazgos están poniendo en duda esa percepción.
Un estudio reciente del Karolinska Institutet de Suecia, publicado en The Lancet, revela que las mujeres que toman medicamentos para la acidez durante el embarazo presentan un mayor riesgo de infecciones.
Esta investigación representa un importante avance en la comprensión de la relación entre acidez estomacal y embarazo, y alerta sobre posibles riesgos que podrían afectar tanto a la madre como al bebé.
Los fármacos más usados contra la acidez
Los inhibidores de la bomba de protones (IBP) son medicamentos que reducen la producción de ácido en el estómago, aliviando el reflujo y la acidez.
Entre los más comunes están el omeprazol, pantoprazol y lansoprazol. Aunque se recetan ampliamente, su consumo excesivo o prolongado puede alterar el equilibrio natural del sistema digestivo.
Durante el embarazo, el uso de estos fármacos ha aumentado significativamente. El estudio muestra que entre 2006 y 2019, su prescripción en mujeres suecas embarazadas pasó del 1,5% al 3,4%. Este incremento preocupa a los especialistas, dado que el ácido gástrico cumple un papel esencial en la defensa del organismo contra bacterias y virus.
Los investigadores destacan que la reducción del ácido estomacal puede favorecer el crecimiento de microorganismos perjudiciales como Staphylococcus o Enterococcus, aumentando la vulnerabilidad del cuerpo ante infecciones gastrointestinales, respiratorias y urinarias.
Riesgo duplicado de infecciones
Los científicos analizaron más de 1,5 millones de embarazos en Suecia entre 2006 y 2019. De ellos, alrededor del 2,8% de las mujeres usaron inhibidores de la bomba de protones antes o durante el primer trimestre.
Los resultados mostraron que las embarazadas que tomaron estos medicamentos presentaron un 26% más de riesgo de sufrir infecciones en comparación con las que no los usaron.
Las infecciones más frecuentes fueron las gastrointestinales y las virales, cuyo riesgo incluso se duplicó en algunos casos. Además, se observaron mayores probabilidades de fiebre durante el parto, ruptura prematura de membranas y partos prematuros asociados a infecciones.
Los autores advierten que, aunque la asociación no prueba causalidad directa, los resultados son consistentes con investigaciones previas en poblaciones no embarazadas. Estas también vinculan el uso de IBP con infecciones por Clostridioides difficile, neumonías y desequilibrios en la microbiota intestinal.
El papel del microbioma intestinal
El microbioma intestinal actúa como una barrera natural que protege al organismo frente a patógenos. Los inhibidores de la bomba de protones alteran este ecosistema al reducir el ácido gástrico, lo que facilita la proliferación de bacterias potencialmente dañinas.
Estudios previos han demostrado que el uso prolongado de estos medicamentos disminuye la diversidad bacteriana, afectando la respuesta inmunitaria.
En el caso del embarazo, esta alteración puede tener consecuencias más amplias. Un sistema inmunitario comprometido no solo aumenta el riesgo de infecciones en la madre, sino que también podría influir en el desarrollo inmunológico del bebé. Los investigadores subrayan la importancia de comprender cómo estos cambios afectan la salud materno-fetal.
Precaución y alternativas seguras
Los especialistas recomiendan prudencia en el uso de medicamentos para la acidez durante el embarazo. Si bien los IBP son eficaces, no siempre son necesarios. En casos leves, se pueden controlar los síntomas mediante cambios en la alimentación, evitar comidas copiosas o reducir el consumo de cafeína y alimentos grasos.
Para las embarazadas que requieren tratamiento farmacológico, los médicos deben evaluar cuidadosamente los beneficios y riesgos, considerando otras opciones menos agresivas, como los antiácidos convencionales o ajustes dietéticos.
Algunos antibióticos recetados durante el embarazo están relacionados con defectos de nacimiento.
Conclusión
El hallazgo del Karolinska Institutet representa una advertencia sobre los riesgos potenciales de un fármaco ampliamente usado y considerado inofensivo. Si bien la acidez estomacal y embarazo son una combinación frecuente, su manejo debe ser prudente. Los medicamentos para acidez peligrosos, cuando se usan sin control, podrían duplicar el riesgo de infecciones que amenazan la salud materna y neonatal.
Shabana, H., Cesta, C. E., Yan, J., et al. (2025). Proton pump inhibitors and the risk of infection during pregnancy and postpartum: a population-based register cohort study in Sweden. The Lancet. DOI: 10.1016/j.lanogw.2025.100009




