Viajar fuera de la Tierra no solo debilita músculos y huesos. La microgravedad también puede deteriorar silenciosamente el cartílago que protege las rodillas.
Un nuevo estudio confirmó este daño en ratones que viajaron al espacio. Además, encontró un compuesto natural que redujo el deterioro del cartílago en estudios preclínicos.
Se trata del kaempferol, un flavonoide que redujo el estrés oxidativo y ayudó a mantener saludables las células encargadas de conservar el cartílago.
El espacio también amenaza nuestras articulaciones
El cartílago articular recubre los extremos de los huesos, reduce la fricción y permite que la rodilla soporte movimientos repetidos sin desgastarse rápidamente.
Sin embargo, necesita estímulos mecánicos regulares para conservar su estructura. Cuando la gravedad desaparece, las articulaciones dejan de recibir la carga habitual.
Los investigadores examinaron rodillas de ratones que permanecieron 60 días en la Estación Espacial Internacional y las compararon con controles mantenidos en la Tierra.
Los animales expuestos al espacio presentaron pérdida de componentes esenciales del cartílago, daños en su superficie y una reducción considerable del colágeno tipo II.
Alteraciones similares aparecieron en ratones sometidos a microgravedad y radiación cósmica simuladas, dos condiciones que reproducen parte de las exigencias del espacio.
Las mitocondrias comenzaron a funcionar mucho peor
Para comprender el proceso, el equipo cultivó tejido cartilaginoso derivado de células humanas dentro de un sistema giratorio que reproduce algunos efectos de la microgravedad.
Después de 14 días, las células aumentaron la producción de moléculas inflamatorias y enzimas que degradan la matriz encargada de sostener el cartílago.
También aparecieron señales de senescencia celular, un estado en el que las células dejan de dividirse y liberan sustancias capaces de perjudicar los tejidos cercanos.
Al mismo tiempo, las mitocondrias produjeron menos energía y liberaron más especies reactivas de oxígeno, moléculas que pueden dañar componentes celulares cuando se acumulan.
El análisis identificó a NOX4, una enzima productora de estas moléculas, como uno de los principales factores relacionados con el deterioro observado durante la microgravedad simulada.
Un flavonoide redujo el deterioro del cartílago
Los científicos probaron entonces el kaempferol, un flavonoide presente naturalmente en diferentes plantas y estudiado previamente por sus propiedades antioxidantes y protectoras celulares.
Los experimentos mostraron que el compuesto se unía directamente a NOX4 y disminuía su actividad, reduciendo así la acumulación de especies reactivas de oxígeno.
Con este tratamiento, las células recuperaron parcialmente su respiración mitocondrial, produjeron más energía y conservaron mayores cantidades de colágeno y otros componentes estructurales.
El efecto también se observó en ratones sometidos a microgravedad y radiación simuladas. El kaempferol redujo la degradación y preservó mejor el cartílago articular.
Los resultados todavía son preclínicos, pero ofrecen una posible estrategia para proteger las articulaciones durante misiones espaciales prolongadas.




