Un grupo de cirujanos en Los Ángeles logró el primer trasplante exitoso de vejiga humana en la historia. El paciente ahora puede orinar con normalidad. El procedimiento fue realizado en mayo de 2025 por médicos de la Universidad del Sur de California (USC) y la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA).
El caso fue liderado por el Dr. Inderbir Gill y el Dr. Nima Nassiri, quienes perfeccionaron la técnica durante varios años de ensayos previos. El paciente intervenido fue Oscar Larrainzar, un hombre de 41 años que había perdido la vejiga tras un tratamiento contra el cáncer de uraco.
¿Qué es una vejiga y por qué reemplazarla?
La vejiga es un órgano muscular hueco que almacena la orina antes de ser expulsada del cuerpo. Su buen funcionamiento es esencial para la salud. Larrainzar había sido diagnosticado con un tipo de cáncer poco común llamado adenocarcinoma de uraco, que afectó directamente su vejiga.
Como parte del tratamiento, también se le retiraron ambos riñones y su vejiga quedó con una capacidad de solo 30 mililitros. Para entender la gravedad:
- Una vejiga sana puede almacenar entre 300 y 500 mililitros.
- Larrainzar retenía solo un décimo de lo normal.
- Eso implicaba constantes molestias, riesgos de infección y dependencia médica.
La única alternativa hasta ahora era construir una “vejiga” con partes del intestino, pero eso causaba múltiples efectos secundarios. Entre ellos:
- Desequilibrios químicos (por absorción de orina en el intestino).
- Infecciones frecuentes.
- Daño renal progresivo.
- Problemas digestivos complejos.
El trasplante ofrece una alternativa biológica, funcional y menos invasiva.
Así se logró el trasplante inédito en Estados Unidos
El desarrollo comenzó en 2020, cuando los doctores Gill y Nassiri decidieron crear un nuevo tipo de trasplante que no se había intentado antes. Siguieron un proceso meticuloso:
- Ensayaron primero con cerdos para entender el comportamiento de la vejiga.
- Luego lo practicaron en cadáveres humanos.
- Finalmente, probaron con órganos humanos donados para investigación.
Uno de los mayores desafíos fue conservar la red vascular que irriga la vejiga, esencial para que el órgano sobreviva tras el trasplante. Para solucionarlo:
- Refrigeraron la vejiga para preservarla.
- Fusionaron arterias y venas en pares, reduciendo de 4 a solo 2 conexiones.
- Eso aceleró la cirugía y redujo complicaciones.
Cuando se confirmó un donante compatible, el equipo viajó a Azusa, California, para recuperar la vejiga y un riñón del donante fallecido. Ambos órganos fueron trasladados al hospital de la UCLA, donde siete cirujanos completaron la intervención en una cirugía de ocho horas.
Primeros resultados: el paciente orina por primera vez en años
Los resultados fueron sorprendentes. A los pocos días, Larrainzar orinó espontáneamente por primera vez en siete años, sin ayuda médica. Además:
- Su nivel de creatinina, marcador de función renal, mejoró rápidamente.
- Perdió 9 kilos de líquido retenido, aliviando presión en otros órganos.
- Recuperó movilidad, apetito y estado general tras años de sufrimiento.
Un dato curioso es que la vejiga trasplantada no fue conectada a nervios, pero aun así el paciente pudo orinar de forma espontánea. Los médicos aún investigan si se pueden desarrollar conexiones nerviosas nuevas con el tiempo o si otros pacientes tendrán la misma respuesta.
La recuperación fue tan buena que se aprobó un ensayo clínico con cuatro nuevos pacientes que recibirán trasplantes similares en los próximos meses.
Riesgos del procedimiento y retos futuros
Como todo trasplante, este procedimiento requiere que el paciente tome inmunosupresores, medicamentos que evitan el rechazo del órgano trasplantado. Sin embargo, estos fármacos también reducen las defensas del cuerpo frente a infecciones o virus comunes.
Por eso:
- El trasplante solo se recomienda si el paciente ya toma inmunosupresores, como en casos con trasplante de riñón simultáneo.
- No es apto aún para pacientes que solo necesitan una vejiga.
El ensayo clínico actual medirá:
- Capacidad vesical (cuánto orina puede retener).
- Tasa de complicaciones.
- Calidad de vida postoperatoria.
También se evaluará si el trasplante puede integrarse mejor en el cuerpo, incluso sin nervios originales del receptor. Este paso es esencial para convertir esta cirugía en un tratamiento aprobado a gran escala.
Un cambio de paradigma en la cirugía urológica
En el mundo, miles de personas padecen dolor pélvico crónico, infecciones vesicales recurrentes o pérdida total de la función urinaria. Muchas de ellas no tienen más opción que vivir con bolsas colectoras externas o soluciones quirúrgicas temporales que afectan su bienestar diario.
Con este avance:
- Surge una solución funcional y más natural.
- Se recupera parte de la autonomía corporal.
- Se reducen los efectos secundarios asociados a otras técnicas.
Como dijo el Dr. Gill:
“Se ha abierto una puerta potencial para estas personas que antes no existía.”
Aunque aún hay mucho por investigar, este trasplante representa un punto de inflexión en la medicina regenerativa y en la cirugía urológica del futuro. El mundo observa con atención los siguientes pasos del equipo californiano, que ya hizo historia al devolver a un paciente algo tan simple y vital como orinar.
- Salud de la UCLA. (2025). Primer trasplante de vejiga humana realizado en UCLA – Urología.




