Un grupo de científicos acaba de revelar una teoría sorprendente sobre cómo evolucionó el ano en los animales, incluyendo los humanos. Según un estudio reciente publicado como preimpresión en bioRxiv, esta estructura tan esencial podría haberse originado a partir de un agujero utilizado originalmente para la reproducción.
Este hallazgo, realizado en la Universidad Friedrich Schiller en Jena, Alemania, abre una nueva ventana al pasado evolutivo de los animales. Además, sugiere que la evolución no siempre crea cosas nuevas desde cero, sino que reutiliza estructuras antiguas para funciones totalmente diferentes.
El ano fue una gran innovación evolutiva
A diferencia de los organismos más simples, la mayoría de los animales tienen un intestino con dos aberturas: una para ingerir alimentos y otra para expulsar los desechos. Esta separación permite un mejor procesamiento de los nutrientes, lo que ha sido clave para que los animales evolucionen con cuerpos más grandes y complejos.
Pero no siempre fue así. Algunos animales primitivos, como ciertos gusanos marinos llamados xenacoelomorfos, no tienen ano. En cambio, tienen un intestino que termina en un callejón sin salida, por lo que deben expulsar los desechos por la misma abertura por donde vienen o por otras vías.
Un gusano sin ano dio las pistas clave
Los investigadores se enfocaron en un animal marino muy primitivo llamado Xenoturbella bocki. Este gusano carece de ano, pero sí posee una abertura reproductiva masculina llamada gonoporo. Y aquí viene la parte fascinante: los mismos genes que forman el ano en otros animales están activos alrededor de ese gonoporo.
Específicamente, los científicos observaron la expresión de genes clave como Caudal y Brachyury , que son esenciales para el desarrollo del intestino posterior en animales más avanzados. Además, identificaron que estos genes están regulados por la señalización Wnt, un mecanismo muy conservado en la evolución animal.
¿Qué significa esto? Un agujero se convirtió en otro
La conclusión del estudio es provocadora: el ano podría haber evolucionado a partir de un gonoporo masculino. Es decir, un agujero que en un principio servía únicamente para liberar esperma pudo haber entrado en contacto con el sistema digestivo y, con el tiempo, adoptar una nueva función: expulsar desechos.
Este cambio estructural parece simple, pero marcó un antes y un después en la evolución de los animales. Separar la entrada de alimentos de la salida de residuos aumentó la eficiencia digestiva, lo que permitió la aparición de cuerpos más grandes y sistemas más complejos.
Un ejemplo claro de cómo la evolución recicla
Este descubrimiento apoya una idea cada vez más aceptada en biología: la evolución recicla. En lugar de crear nuevas partes desde cero, los organismos modifican lo que ya tienen para cumplir nuevas funciones. Así pasó con las alas de las aves (que evolucionaron a partir de patas delanteras) o los oídos de los mamíferos (derivados de huesos mandibulares antiguos).
En este caso, un simple agujero reproductivo se convirtió en una herramienta vital para la digestión, mostrando cómo cambios sutiles pueden transformar por completo el diseño de los seres vivos.
¿Por qué este estudio es tan importante?
Porque ayuda a resolver uno de los grandes misterios de la biología evolutiva: cómo surgió el intestino completo con un ano en los animales bilaterales (aquellos con simetría izquierda y derecha, como nosotros).
Hasta ahora, se pensaba que el ano apareció por separado en dos grandes grupos: los protóstomos (como insectos y caracoles) y los deuteróstomos (como erizos de mar y humanos). Pero si ambos compartieron un origen común con los xenacoelomorfos, como sugiere este estudio, entonces el ano podría haber evolucionado solo una vez en la historia de la vida.
No todos los científicos están convencidos, pero el debate está abierto
Como esta investigación aún es una preimpresión, no ha sido revisada por otros científicos en el proceso de “revisión por pares”, algo común en ciencia. Por eso, aunque los resultados son prometedores, aún deben ser confirmados por otros estudios.
Algunos investigadores debaten cuál es exactamente la posición evolutiva de Xenoturbella bocki. Dependiendo de eso, la interpretación sobre el origen del ano puede cambiar ligeramente. Sin embargo, el estudio aporta una idea poderosa: las estructuras simples pueden tener un gran impacto en la evolución.
Conclusión
Puede sonar extraño, pero uno de los avances más importantes en la evolución animal podría haberse originado con un agujero que liberaba esperma. Con el tiempo, esa apertura se unió al sistema digestivo, permitiendo la creación del ano, una estructura vital que marcó un salto gigantesco en la eficiencia biológica .
Este estudio, aunque todavía no revisado por pares, ofrece una nueva forma de entender nuestro propio cuerpo. Nos recuerda que, en la evolución, nada se desperdicia: hasta los orificios pueden transformarse en herramientas esenciales.
- Andrikou, C., et al. (2025). The xenacoelomorph gonopore is homologous to the bilaterian anus (p. 2025.02.10.637358). bioRxiv.




