Con el avance de la demencia, recordar una conversación o realizar tareas cotidianas puede volverse difícil. Por eso, encontrar formas de prevenirla sigue siendo un desafío.
Un equipo de la Universidad de Monash encontró que algunos adultos mayores que recibieron aspirina desarrollaron menos demencia. La diferencia estaba relacionada con su genética.
Sin embargo, las mismas personas presentaron mayor riesgo de hemorragias graves. La investigación encontró un posible efecto protector de la aspirina, acompañado de hemorragias.
La aspirina tuvo efectos distintos según la genética
Los investigadores revisaron datos del ensayo ASPREE, que estudió los efectos de tomar aspirina diariamente en adultos mayores. Al comenzar, ninguno de los participantes tenía demencia.
Durante el ensayo, recibieron al azar una dosis diaria de 100 miligramos de aspirina o un placebo, una pastilla de apariencia similar, pero sin medicamento.
Los primeros resultados no mostraron que la aspirina previniera la demencia en el conjunto de participantes. El equipo investigó si algunas personas habían respondido de manera diferente.
Para averiguarlo, analizó datos genéticos de 13 541 personas, con una edad promedio de 75 años. Durante aproximadamente cuatro años y medio, 345 desarrollaron demencia.
El estudio, publicado en Alzheimer’s & Dementia, comparó numerosas combinaciones de variantes genéticas para buscar cuáles podían estar relacionadas con los efectos de la aspirina.
El posible beneficio apareció en un solo grupo
Entre las combinaciones estudiadas destacaron las relacionadas con la cantidad de plaquetas. Estos componentes de la sangre ayudan a formar coágulos que detienen el sangrado.
La genética puede influir en cuántas plaquetas tiene una persona. El equipo utilizó esa información para ordenar a los participantes y dividirlos en cinco grupos.
El posible beneficio apareció en el grupo con mayor predisposición genética a tener más plaquetas. Allí hubo menos casos de demencia con aspirina que con el placebo.
Desarrollaron demencia 13 de las 1310 personas que recibieron aspirina y 46 de las 1398 que tomaron placebo. Las proporciones fueron del 1 % y 3,3 %, respectivamente.
Tras considerar otras características de los participantes, la aspirina se asoció con una reducción aproximada del 70 % en el riesgo de demencia. Los demás grupos no mostraron un beneficio claro.
La menor frecuencia de demencia tuvo una contraparte
En ese mismo grupo, los investigadores registraron 58 hemorragias graves entre quienes recibieron aspirina, frente a 29 entre quienes tomaron placebo durante el seguimiento.
Esto representó al 4,4 % de las personas que recibieron aspirina y al 2,1 % de las que tomaron placebo. El riesgo de sangrado grave fue aproximadamente el doble.
Por tanto, el posible beneficio frente a la demencia coincidió con más hemorragias. El estudio no estableció que tomar aspirina ofreciera un balance favorable para estas personas.
Los resultados sugieren que la genética podría ayudar a entender esas diferencias. Todavía se desconoce por qué las variantes relacionadas con las plaquetas acompañaron ambos efectos.
Los investigadores proponen comprobar los resultados en otras poblaciones y estudiar directamente la actividad de las plaquetas para entender quiénes podrían beneficiarse y con qué riesgos.




