El virus Langat (LGTV) pertenece a una familia de virus llamados flavivirus, conocidos por causar enfermedades transmitidas por insectos o garrapatas. Es un “primo” del virus de la encefalitis transmitida por garrapatas (TBEV), que puede afectar el sistema nervioso central de los humanos, provocando fiebre, inflamación cerebral y hasta la muerte en algunos casos. Sin embargo, el virus Langat es menos peligroso. Por eso, se utiliza como modelo de estudio para entender cómo se transmiten virus similares sin poner en riesgo a los investigadores.
¿Qué tiene que ver una garrapata?
El estudio publicado en la revista científica Viruses se enfocó en una especie llamada Haemaphysalis longicornis, conocida como la garrapata asiática de cuernos largos. Esta especie ya ha demostrado ser capaz de transmitir otros patógenos. Sin embargo, no estaba claro si podía alojar y transmitir el virus Langat.
Lo que los científicos querían descubrir era si esta garrapata podía ser un vector, es decir, un ser vivo que transmite un virus de un animal a otro.
¿Cómo hicieron el estudio?
Los investigadores querían saber si una garrapata asiática, llamada Haemaphysalis longicornis, podía transmitir un virus que afecta el cerebro. Para eso, hicieron un experimento con ratones y garrapatas en el laboratorio. Aquí te explicamos cómo lo hicieron de forma clara:
1. Infectaron a los ratones con el virus
Primero, los científicos inyectaron a varios ratones de laboratorio con el virus Langat, que es similar al virus de la encefalitis. Este virus no causa enfermedades graves, así que es seguro para hacer estudios.
2. Alimentaron a las garrapatas con la sangre de los ratones
Luego, colocaron garrapatas pequeñas (en etapa de larva o ninfa) sobre los ratones infectados. Las garrapatas se pegaron a la piel y se alimentaron de la sangre del ratón, como lo hacen en la naturaleza. Así es como adquirieron el virus.
3. Esperaron a que las garrapatas crecieran
Después de alimentarse, las garrapatas fueron retiradas con cuidado. Las mantuvieron en condiciones controladas hasta que mudaron de etapa, es decir, de larva a ninfa o de ninfa a adulta. Esto permitió ver si el virus seguía vivo dentro de ellas después de cambiar de fase.
4. Analizaron el cuerpo de las garrapatas
Una vez que las garrapatas habían crecido, los investigadores examinaron varias partes de su cuerpo:
- El intestino medio, donde se digiere la sangre
- Las glándulas salivales, por donde pasan los virus al morder
- El synganglion, que es como el “cerebro” de la garrapata
Para ver si el virus estaba allí, usaron dos técnicas especiales:
- PCR cuantitativa, que detecta el material genético del virus
- Tinción inmunohistoquímica, que permite ver el virus en los tejidos al microscopio
5. Comprobaron si las garrapatas podían transmitir el virus
Finalmente, hicieron otra prueba muy interesante. Tomaron garrapatas infectadas y las dejaron alimentarse de un nuevo ratón sano. Luego, otras garrapatas sanas también se alimentaron del mismo ratón. ¿Qué pasó? Estas últimas también terminaron infectadas, lo que mostró que el virus podía viajar de una garrapata a otra usando al ratón como puente.
¿Qué encontraron?
Los resultados fueron sorprendentes y preocupantes:
- El virus Langat sobrevivía dentro de la garrapata incluso cuando esta pasaba de larva a ninfa o de ninfa a adulta. A eso se le llama transmisión transestadial.
- El virus estaba presente en el intestino medio, las glándulas salivales y el sistema nervioso central (synganglion) de la garrapata.
- Sin embargo, no encontraron que el virus se pasara de madres a crías. Esto significa que la transmisión vertical no ocurre.
Transmisión entre garrapatas por coalimentación
Uno de los hallazgos más interesantes fue que el virus podía transmitirse entre garrapatas que se alimentaban juntas del mismo huésped. En este caso, los ratones jugaron un papel clave.
¿Cómo sucede esto?
- Una garrapata infectada se alimenta del ratón.
- Luego, otra garrapata sana se alimenta del mismo ratón en el mismo momento.
- Esta segunda garrapata termina infectándose sin necesidad de contacto directo con la garrapata enferma.
Este tipo de transmisión se llama coalimentación y es muy importante porque muestra cómo el virus puede expandirse rápidamente entre garrapatas en un solo huésped.
Descubren un «interruptor cerebral» que activa la conciencia en milisegundos.
Conclusión
El estudio muestra que las garrapatas asiáticas de cuernos largos no solo pueden albergar el virus Langat, sino que también pueden transmitirlo entre ellas usando a los ratones como intermediarios. Esta capacidad las convierte en vectores eficientes, con el potencial de participar en brotes de enfermedades virales.
Aunque el virus Langat no es letal, sirve como una advertencia temprana. Entender cómo funciona su transmisión nos puede ayudar a prevenir futuras epidemias causadas por virus más peligrosos transmitidos por garrapatas.
- Xu, Y., & Wang, J. (2024). The Vector Competence of Asian Longhorned Ticks in Langat Virus Transmission. Viruses, 16(2), Article 2.
