La creatina, conocida por su uso deportivo, mostró una capacidad desconocida: reforzó células inmunitarias esenciales para reconocer tumores y dirigir el ataque contra ellos.
En ratones con melanoma, su administración redujo significativamente el crecimiento tumoral y aumentó la actividad de las defensas presentes dentro del propio tumor.
El hallazgo revela que este suplemento no solo participa en el rendimiento muscular. También puede proporcionar energía a células que coordinan la respuesta anticancerígena.
La creatina alimenta las defensas del organismo
Los investigadores se concentraron en las células dendríticas, encargadas de capturar fragmentos tumorales y mostrárselos a los linfocitos T para que reconozcan el cáncer.
Cuando detectan una amenaza, estas células necesitan grandes cantidades de energía para sobrevivir, liberar señales inflamatorias y organizar una respuesta inmunitaria eficaz.
El estudio encontró que las células dendríticas presentes en los tumores aumentaban la producción de SLC6A8, una proteína que transporta creatina hacia su interior.
Una vez absorbida, la creatina era convertida en fosfocreatina, una reserva energética utilizada para conservar los niveles de ATP durante la activación inmunitaria.
Sin ese transportador, las células dendríticas sobrevivían menos, presentaban menor activación y perdían capacidad para estimular linfocitos T CD8 dirigidos contra antígenos específicos.
Las células inmunitarias intensificaron su ataque
Al añadir creatina, las células dendríticas conservaron más ATP y aumentaron moléculas necesarias para presentar antígenos y comunicarse con otras defensas del organismo.
También produjeron mayores cantidades de señales inflamatorias, entre ellas IL-1β, IL-6 y TNF-α, asociadas con la coordinación de la respuesta inmunitaria.
La energía adicional fortaleció rutas como NF-κB, que controla genes relacionados con inflamación, supervivencia celular y activación de las defensas frente a amenazas.
Como resultado, los linfocitos T CD8 proliferaron y se activaron con mayor intensidad después de interactuar con células dendríticas tratadas con creatina.
Estas células cumplen una función decisiva: reconocen los antígenos presentados y destruyen las células tumorales que exhiben esas señales en su superficie.
El crecimiento del melanoma disminuyó en ratones
Para comprobarlo dentro de un organismo, los científicos administraron creatina diariamente a ratones con melanoma B16-OVA y observaron una reducción significativa del crecimiento tumoral.
Los tumores tratados contenían más células dendríticas cDC1, especialmente eficaces para presentar antígenos cancerosos y estimular la respuesta destructiva de los linfocitos T CD8.
La creatina también elevó la expresión de CXCL9 y CXCL10, señales que favorecen la llegada de linfocitos T y células asesinas naturales al tumor.
El efecto apareció igualmente en células dendríticas humanas cultivadas: aumentó su activación y mejoró su capacidad para estimular linfocitos dirigidos contra un antígeno tumoral.
Sin embargo, la reducción tumoral se comprobó en un solo modelo de melanoma en ratones. Ahora deberán realizarse estudios clínicos para determinar su utilidad en pacientes.




