El cáncer sigue siendo una de las principales causas de muerte en el mundo, con millones de diagnósticos cada año. Pese a los avances terapéuticos, su capacidad de propagación continúa siendo uno de los grandes desafíos médicos actuales. La metástasis representa la fase más peligrosa del cáncer, responsable de la mayoría de muertes.
En los últimos años, la ciencia ha puesto atención en cómo el microambiente tumoral favorece la progresión de la enfermedad. Este entorno no está compuesto únicamente por células malignas, sino también por células sanas que, lejos de frenar la enfermedad, en muchos casos terminan favoreciendo su avance.
Comprender de qué manera ocurre este fenómeno resulta esencial para diseñar tratamientos más efectivos y personalizados.
Un estudio publicado en Nature Cancer reveló un mecanismo sorprendente: las células tumorales transfieren sus propias mitocondrias a células sanas, transformándolas en colaboradoras del crecimiento maligno.
Este hallazgo no solo cambia la visión científica del microambiente tumoral, sino que también abre nuevas rutas para el desarrollo de terapias más efectivas.
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El cáncer usa células sanas como apoyo
Según el estudio, las células malignas pueden transferir sus mitocondrias, los orgánulos que generan energía, hacia fibroblastos vecinos.
Los fibroblastos, que normalmente cumplen funciones de reparación y soporte tisular, adquieren así características de fibroblastos asociados a cáncer (CAFs). Estos nuevos CAFs liberan moléculas y proteínas que alimentan el tumor y facilitan su expansión.
El mecanismo principal de esta transferencia ocurre a través de nanotubos de membrana, finos puentes que conectan directamente a células tumorales y sanas. Gracias a este intercambio, el cáncer modifica el metabolismo de los fibroblastos y los convierte en aliados, en lugar de mantener su papel protector.
Los investigadores comprobaron que este proceso no es exclusivo de un tipo de cáncer. Tumores de piel, mama y páncreas mostraron la misma estrategia, lo que sugiere que se trata de un fenómeno generalizado y fundamental en la propagación del cáncer descubierta.
Propagación del cáncer descubierta en modelos vivos
Para confirmar este hallazgo, los científicos usaron tanto cultivos celulares como modelos animales. Observaron que fibroblastos expuestos a mitocondrias tumorales mostraban mayor capacidad de proliferación y liberaban señales inflamatorias que favorecen la progresión del cáncer.
Además, los tumores crecieron más rápido cuando coexistían con fibroblastos reprogramados.
Un aspecto clave es que los fibroblastos con mitocondrias de células cancerosas activaron genes vinculados a inflamación, metabolismo y respuesta inmune. Esto refuerza la idea de que el cáncer manipula el microambiente para obtener energía y protección frente al sistema inmunológico.
En modelos de ratón, los tumores que incluían fibroblastos “contaminados” con mitocondrias tumorales se desarrollaron más grandes y agresivos. Este hallazgo sugiere que interrumpir este proceso podría convertirse en una estrategia terapéutica prometedora.
El papel clave de la proteína MIRO2
El estudio también identificó que la proteína MIRO2 es esencial en la transferencia de mitocondrias. Cuando los investigadores redujeron su actividad en células tumorales, la transferencia se interrumpió.
En consecuencia, los fibroblastos ya no adquirieron características protumorales y el crecimiento del cáncer se frenó significativamente.
Este resultado indica que MIRO2 actúa como un “motor logístico” para el movimiento mitocondrial entre células. Además, se observó que su expresión es particularmente elevada en los bordes invasivos de los tumores de piel, donde las células cancerosas entran en contacto directo con el tejido sano.
La dependencia del cáncer respecto a MIRO2 refuerza la posibilidad de desarrollar terapias dirigidas contra esta proteína. Bloquear su función podría limitar la capacidad de los tumores para manipular células vecinas y reducir su potencial metastásico.
Una visión transformadora del microambiente tumoral
Tradicionalmente, se pensaba que los fibroblastos eran víctimas pasivas del cáncer. Sin embargo, estos hallazgos muestran que, al recibir mitocondrias tumorales, se convierten en cómplices activos del proceso maligno. La relación entre células tumorales y sanas aparece ahora como una interacción dinámica y estratégica.
Más allá del conocimiento básico, esta investigación abre nuevas posibilidades en el campo terapéutico. Si se logra interrumpir el traspaso de mitocondrias, podría ser posible frenar la progresión tumoral sin dañar directamente a las células sanas, lo que mejoraría la tolerancia a los tratamientos.
Además, este mecanismo podría explicar por qué algunos tumores resultan más resistentes a terapias convencionales. Al recibir apoyo de fibroblastos reprogramados, las células cancerosas ganan energía y recursos para sobrevivir en condiciones adversas.
Conclusión
El descubrimiento de que el cáncer usa células sanas para propagarse, mediante la transferencia de mitocondrias, redefine la comprensión de la biología tumoral. La identificación de la proteína MIRO2 como pieza clave de este proceso abre una nueva ventana para el desarrollo de terapias innovadoras.
Bloquear esta transferencia podría convertirse en una estrategia eficaz para limitar la expansión tumoral y mejorar la supervivencia de pacientes. En un futuro cercano, estas investigaciones podrían transformar la manera en que abordamos el cáncer, pasando de atacar únicamente a las células malignas a interrumpir también sus alianzas con las células sanas.
Cangkrama, M., Liu, H., Wu, X., Yates, J., et al. (2025). MIRO2-mediated mitochondrial transfer from cancer cells induces cancer-associated fibroblast differentiation. Nature Cancer. DOI: 10.1038/s43018-025-01038-6




