Durante décadas, la medicina consideró que el timo perdía casi toda su función al llegar a la adultez y dejaba de ser importante para la salud.
Ahora, dos investigaciones relacionan su estado con la longevidad, el cáncer, las enfermedades cardiovasculares y la supervivencia después de recibir inmunoterapia.
Los resultados sugieren que el timo continúa participando en nuestra salud mucho después de haber cumplido su función principal durante la infancia.
El timo tiene funciones en la adultez
El timo se encuentra detrás del esternón y se encarga de madurar los linfocitos T, células que reconocen infecciones y células anormales.
Su actividad es especialmente intensa durante los primeros años de vida, cuando ayuda a construir un sistema inmunitario diverso y preparado.
Con la edad, este órgano disminuye progresivamente de tamaño y gran parte de su tejido es reemplazado por grasa, proceso conocido como involución tímica.
Por esa razón, durante mucho tiempo se asumió que su contribución durante la adultez era mínima. Sin embargo, su deterioro varía considerablemente entre personas.
Para estudiarlo, los investigadores desarrollaron una inteligencia artificial capaz de analizar tomografías y calcular una puntuación radiológica relacionada con su posible funcionalidad.
Menos muertes, cáncer y enfermedad cardiovascular
El equipo aplicó esta herramienta a 27 612 adultos pertenecientes a dos grandes investigaciones estadounidenses, con un seguimiento de hasta doce años.
Entre los participantes del National Lung Screening Trial, quienes tenían mejor salud tímica presentaron aproximadamente la mitad del riesgo relativo de morir.
La mortalidad acumulada alcanzó 13,4 % entre quienes tenían puntuaciones altas, frente al 25,5 % observado en el grupo con menor salud tímica.
También registraron 36 % menos riesgo relativo de desarrollar cáncer pulmonar y 48 % menos riesgo de morir por esta enfermedad.
Además, una mejor salud tímica se relacionó con menor mortalidad cardiovascular en ambas poblaciones, incluso después de considerar edad, sexo, tabaquismo y enfermedades previas.
Un posible marcador para orientar tratamientos
Otro estudio analizó a 3476 pacientes tratados con inmunoterapia contra distintos tumores, incluidos cáncer pulmonar, melanoma y cánceres de mama, riñón y vejiga.
En pacientes con cáncer pulmonar, una mejor salud tímica se relacionó con 35 % menos riesgo de progresión o muerte y 44 % menos mortalidad general.
Además, las puntuaciones más altas coincidieron con una mayor producción y diversidad de linfocitos T, células indispensables para reconocer y atacar células tumorales.
Los resultados muestran asociaciones, pero todavía no demuestran que un timo saludable mejore directamente la inmunoterapia. La puntuación obtenida mediante tomografías sigue siendo una aproximación.
Aun así, este método podría aprovechar imágenes ya disponibles para evaluar la salud inmunitaria y comprender por qué algunos pacientes presentan mejores resultados frente al cáncer.
El timo se encoge con los años, pero estos resultados muestran que su presencia durante la adultez podría estar mucho más relacionada con nuestra salud de lo pensado.




