Durante los últimos años, Ozempic se convirtió en uno de los nombres más mencionados cuando se habla de bajar de peso. Su uso se expandió rápidamente, impulsado por testimonios visibles y resultados iniciales llamativos, que generaron grandes expectativas en millones de personas.
Sin embargo, en la práctica clínica diaria, la pérdida de peso sostenida sigue siendo un desafío. Muchos pacientes bajan algunos kilos con fármacos, pero con el tiempo el efecto se atenúa o se revierte, especialmente cuando el tratamiento se interrumpe.
Por eso, más allá del entusiasmo inicial, la ciencia se enfoca en comparar resultados a largo plazo. Un estudio reciente analizó de forma directa qué estrategia logra una reducción de peso más profunda y duradera cuando se observan datos reales de seguimiento clínico.
Qué analizó el estudio comparativo
Según el estudio presentado en la reunión anual de la American Society for Metabolic and Bariatric Surgery, los investigadores compararon dos enfoques ampliamente utilizados: medicamentos basados en agonistas del receptor GLP‑1 y cirugía bariátrica mínimamente invasiva.
El análisis incluyó a más de 122 mil adultos tratados con semaglutida o tirzepatida y a más de 18 mil pacientes sometidos a manga gástrica o bypass gástrico. Todos fueron seguidos durante un período de hasta dos años.
Para evitar comparaciones sesgadas, los investigadores emparejaron a los participantes por edad, índice de masa corporal elevado y niveles iniciales de glucosa. Esto permitió evaluar resultados en personas con condiciones clínicas similares.
La diferencia real en pérdida de peso
Los resultados mostraron una brecha clara entre ambas estrategias. A los dos años, los pacientes que se sometieron a cirugía bariátrica habían perdido, en promedio, cerca del 25 % de su peso corporal total.
En contraste, quienes recibieron tratamiento con fármacos como Ozempic lograron una reducción cercana al 5 %. En términos prácticos, la pérdida de peso con cirugía fue alrededor de cinco veces mayor que con medicamentos.
Esta diferencia se mantuvo en todos los puntos de seguimiento. Incluso cuando se analizaron solo los pacientes que continuaron el tratamiento farmacológico de forma constante, la cirugía siguió mostrando una ventaja marcada.
Qué ocurre cuando el tratamiento continúa
Cuando los investigadores evaluaron únicamente a quienes mantuvieron los medicamentos sin interrupciones, la diferencia entre grupos se redujo, pero no desapareció. La cirugía siguió asociándose con una pérdida de peso significativamente mayor.
En este escenario, los pacientes operados perdieron alrededor del 24 % de su peso, mientras que el grupo farmacológico alcanzó cerca del 7 %. Aunque el fármaco mejoró los resultados, no igualó el efecto quirúrgico.
Estos datos ayudan a explicar por qué, en la vida real, los resultados promedio con medicamentos suelen ser más modestos. La adherencia a largo plazo es difícil y muchos pacientes suspenden el tratamiento por diversos motivos.
Más allá del peso corporal
El estudio también analizó el control de la diabetes mediante cambios en la hemoglobina glucosilada, un indicador que refleja los niveles de glucosa en los últimos meses. En este aspecto, la cirugía mostró beneficios más sostenidos.
Los pacientes operados presentaron un mejor control metabólico a largo plazo en comparación con quienes usaron fármacos. Este efecto no depende solo de comer menos, sino de cambios hormonales que ocurren tras la cirugía.
Por eso, para personas con obesidad y diabetes tipo 2, la cirugía bariátrica no solo influye en el peso, sino también en el funcionamiento general del metabolismo.
Por qué la cirugía logra mejores resultados
La cirugía bariátrica modifica la anatomía del sistema digestivo y altera señales hormonales relacionadas con el apetito y la saciedad. Estos cambios reducen el hambre y mejoran la forma en que el cuerpo maneja la glucosa.
En cambio, fármacos como Ozempic actúan mientras se administran. Al suspenderlos, el efecto desaparece y el peso puede recuperarse, algo observado con frecuencia en la práctica clínica.
Según el estudio, esta diferencia explica por qué la cirugía se posiciona como una estrategia para bajar de peso más efectiva que Ozempic cuando se analizan resultados sostenidos en el tiempo.
Conclusión
La comparación directa aporta claridad. De acuerdo con el estudio, la cirugía bariátrica se asocia con una pérdida de peso hasta cinco veces mayor que la lograda con Ozempic y fármacos similares.
Más allá de cifras, el mensaje es clínico: elegir una estrategia requiere mirar el largo plazo. Para muchos pacientes elegibles, la cirugía sigue siendo la opción con mayor respaldo científico para lograr una reducción de peso profunda y duradera.




