Cuidar los dientes podría ser más importante de lo que pensamos. Un estudio de 21 años publicado en Neurology Open Access, encontró que las personas con enfermedad periodontal y caries tienen un riesgo significativamente mayor de sufrir un accidente cerebrovascular isquémico. Los investigadores analizaron cómo dos de las afecciones bucales más comunes pueden influir en la salud cerebral.
El estudio se desarrolló dentro del proyecto Atherosclerosis Risk in Communities (ARIC), con casi seis mil participantes seguidos durante dos décadas. Los resultados mostraron que quienes padecían enfermedad periodontal y caries presentaban una incidencia de accidente cerebrovascular del 10%, frente al 4% en quienes tenían una buena salud bucal.
Estos hallazgos reafirman que la boca y el cerebro están más conectados de lo que imaginamos. Las infecciones crónicas en las encías y los dientes pueden desencadenar inflamación sistémica, un proceso vinculado con el daño de los vasos sanguíneos cerebrales.
Cómo se realizó la investigación
El estudio incluyó a 5,986 personas de entre 45 y 64 años, que participaron en exámenes dentales entre 1996 y 1998. Los investigadores las clasificaron en tres grupos: buena salud oral, enfermedad periodontal sin caries, y enfermedad periodontal con caries. Se excluyó a quienes ya habían sufrido un accidente cerebrovascular o enfermedad coronaria previa.
Durante el seguimiento de 21 años, los científicos registraron los casos de accidente cerebrovascular, infarto de miocardio y otros eventos cardiovasculares mayores. Los análisis estadísticos revelaron una relación clara: cuanto peor era la salud oral, mayor era el riesgo de sufrir un evento cerebrovascular.
Caries y riesgo de accidente cerebrovascular
De acuerdo con el estudio, la combinación de enfermedad periodontal y caries aumentó el riesgo de accidente cerebrovascular isquémico en un 86% en comparación con las personas con encías y dientes sanos. Además, este grupo presentó un 36% más de probabilidades de sufrir eventos cardiovasculares mayores, como infarto o muerte por enfermedad coronaria.
El riesgo fue especialmente alto para dos tipos de accidentes cerebrovasculares: el trombótico (HR 2.27) y el cardioembólico (HR 2.58). Esto sugiere que la inflamación crónica causada por bacterias orales podría favorecer la formación de coágulos o el daño en las paredes de los vasos sanguíneos.
Qué mecanismos explican esta relación
La enfermedad periodontal es una infección crónica de las encías causada por bacterias que provocan inflamación y destrucción del tejido que sostiene los dientes. Las caries, por su parte, se originan por bacterias que metabolizan azúres y generan ácidos que dañan el esmalte dental. Ambas enfermedades pueden liberar bacterias y sustancias inflamatorias al torrente sanguíneo.
Según los autores, estos procesos pueden incrementar los niveles de proteína C reactiva y otras moléculas inflamatorias, dañando el endotelio de los vasos sanguíneos. En consecuencia, se facilita la aparición de aterosclerosis, trombosis y alteraciones en el flujo cerebral, lo que incrementa el riesgo de accidente cerebrovascular.
La importancia del cuidado dental
Uno de los hallazgos más alentadores del estudio fue el efecto protector del cuidado dental regular. Las personas que acudían periódicamente al dentista tenían un 29% menos de probabilidades de desarrollar enfermedad periodontal y hasta un 81% menos de combinarla con caries. Esto demuestra que la prevención y el mantenimiento bucodental podrían tener un impacto directo sobre la salud cardiovascular.
El cepillado diario, el uso de hilo dental y las visitas regulares al odontólogo no solo previenen la pérdida de dientes, sino que también podrían reducir el riesgo de enfermedades graves como el accidente cerebrovascular.
Descubren cómo las bacterias bucales causan caries y podría ser la clave para eliminarlas.
Una conexión entre la sonrisa y el corazón
En conjunto, los resultados muestran que la salud oral no solo refleja cómo cuidamos nuestra sonrisa, sino también cómo cuidamos nuestro corazón y cerebro. La inflamación generada por la enfermedad periodontal y las caries podría actuar como un puente invisible entre la boca y el sistema cardiovascular.
Cuidar la salud bucal, entonces, no es solo una cuestión estética, sino una estrategia de prevención de enfermedades que podrían afectar seriamente la calidad de vida. Como señalan los autores, mantener una buena higiene oral podría convertirse en una herramienta sencilla pero poderosa para proteger el cerebro.
