Las notificaciones, las redes sociales y la posibilidad de consultar cualquier cosa mantienen al celular presente durante actividades que requieren concentración, desde estudiar hasta trabajar.
Un estudio publicado en PNAS Nexus evaluó los efectos de bloquear el acceso a internet del celular durante dos semanas en un ensayo con 467 participantes.
La intervención mejoró la capacidad de mantener la atención, evaluada mediante una prueba computarizada. También aumentó el bienestar y redujo síntomas relacionados con la salud mental.
Dos semanas sin conexión permanente desde el celular
Los participantes fueron distribuidos al azar en dos grupos. Uno comenzó el bloqueo inmediatamente; el otro mantuvo su uso habitual y lo inició después.
Una aplicación llamada Freedom impedía acceder a internet desde el teléfono, tanto mediante datos móviles como por wifi, y registraba el cumplimiento de la intervención.
Las llamadas y los mensajes de texto seguían disponibles. Además, podían conectarse a internet desde computadoras o tabletas, por lo que conservaron otras opciones de comunicación.
En el grupo que comenzó primero, el tiempo diario de pantalla del celular pasó de 314 a 161 minutos, según los registros disponibles para comparar.
De los 467 participantes, 266 configuraron el bloqueo y 119 lo mantuvieron activo al menos diez días, el criterio establecido para considerar cumplida la intervención.
La atención mejoró en una prueba computarizada
Para medir la atención sostenida, es decir, la capacidad de concentrarse durante un período, los investigadores utilizaron una tarea que exigía responder a imágenes específicas.
Los participantes debían pulsar una tecla cuando aparecían ciudades y evitar hacerlo ante montañas. Los aciertos y errores permitieron evaluar su desempeño antes y después.
Tras el bloqueo, mejoraron en esta prueba. El segundo grupo también mostró beneficios cuando realizó la intervención durante las dos semanas siguientes del experimento.
Los cuestionarios registraron, además, mayor satisfacción con la vida y menos síntomas de ansiedad y depresión. También aumentaron las actividades realizadas fuera del entorno digital.
Los participantes dedicaron más tiempo a convivir presencialmente, hacer ejercicio y estar en la naturaleza. Estos cambios explicaron parcialmente las mejoras en bienestar y salud mental.
Por qué cambiamos tan seguido de actividad
Las notificaciones pueden interrumpir lo que hacemos, pero también cambiamos de actividad por aburrimiento o por el impulso de revisar algo, incluso sin avisos externos.
Las investigaciones de Gloria Mark examinan estos cambios de atención. En un estudio de 2016, su equipo siguió durante dos semanas la actividad digital de 40 trabajadores.
Los resultados relacionaron ciertas características personales con el tiempo que permanecían en una actividad. También identificaron una relación entre la sensación de falta de control y la multitarea.
Cada cambio exige reorientar la atención. Al regresar a una tarea, necesitamos recordar dónde la dejamos y reconstruir lo que estábamos pensando para poder continuar.
Por eso, Mark propone hacer pausas en momentos naturales, como al terminar un apartado. Así podemos descansar y retomar la actividad con menos esfuerzo.




